UN DÍA COMPROBÉ
Un día comprobé que hay sonrisas que no se borran y que, aunque no las vuelvas a ver, las tienes grabadas por siempre en tu cabeza.
Supe que hay abrazos que se siguen sintiendo aunque se acaben, y que hay olores que se mantienen pase el tiempo que pase.
Me di cuenta que hay recuerdos que no se olvidan, y que los momentos más insignificantes son los que se vuelven super valiosos.
Entendí que hay risas que siguen sonando en mi cabeza y miradas que siguen clavadas en mis ojos.
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