Saludos desde Alemania! Ahora que se acerca una de las fechas más importantes (si no la más importante) para nuestro pueblo, desde la distancia se añora el hogar, si cabe, aún más. Cómo me gustaría despertarme con el son del tamboril, bajar por la Calle Cebadilla y encontrarme con los jinetes que prueban los potros para la Peña, a esa niña de mofletes colorados que con cesta en mano reparte rosas y tortas por la Calle el Cabezo, con alguien que suba la Calle Larga silbando por la toná de la Peña... ... (ver texto completo)