Es curiosa la percepción que del tiempo tenemos en la infancia, todo nos parece más largo y duradero.
Ahora en cambio las
estaciones del año transcurren a velocidad de vértigo, por eso me gusta recordar mi infancia en
Calañas porque al hacerlo es como si te apearas de la atracción de una
feria donde sientes vértigo y mareo y solo deseas bajarte del maldito caharro y encontrar la estabilidad y la calma.
Un saludo para todo Calañas.