Tengo muchos defectos, pero sé que los tengo. Otras personas tienen muchos defectos, pero sólo miran los de los demás.
Buenas noches Sensi, que descanses, hasta mañana, besillos.
Cómo tú eres el juez ya los tienes sentenciados. El expresidente Camps lleva doce años de juicios y en todos sale inocente. Algunos murieron inocentes y por mucho que te pese serán inocente hasta que la justicia no diga lo contrario. Señor justiciero revanchista.
Que no los suicidaron, es que después de sus farras, le cambiaron a alguno el palo del selfie de lugar, a otr@s las pastillas para dormir y los analgésicos. Pero claro, como iban a imaginar que sucederían tales consecuencias.
Un descuido lo tiene cualquiera.
Sobre todo para, cambiar los maletines. Dejar los vacíos y coger los llenos.
No veas la habilidad que desarrollaron....
Hoy empieza el juicio a los honrados valencianos del PP, de los descubiertos hace seis años. Esperemos que no venga el suicidadór anónimo y alguno corra el mismo camino que algunos congéneres en Valencia y Madrid
Cómo tú eres el juez ya los tienes sentenciados. El expresidente Camps lleva doce años de juicios y en todos sale inocente. Algunos murieron inocentes y por mucho que te pese serán inocente hasta que la justicia no diga lo contrario. Señor justiciero revanchista.
Pues....... si, después ganarán las generales, volverán a tener el mando uní o del estado y de Andalucía, a nivel estado tendrán dinero para pagar las sanciones que la justicia a impuesto al PP, el juez serrano volverá a ser habilitado tampoco devolverá los millones que estafó a Andalucía, tendrá poder para bhacer todo tipo de manejos, los del PP, seguirán saqueando las arcas de todos los españoles y habrán toda una genera ion de "mamandurrias" que necesitarán del Apollo de sus abuelos para llegar ... (ver texto completo)
Hoy empieza el juicio a los honrados valencianos del PP, de los descubiertos hace seis años. Esperemos que no venga el suicidadór anónimo y alguno corra el mismo camino que algunos congéneres en Valencia y Madrid
SETETULE PANAMÁ

En la Sierra Tacarcuna, al norte y noreste del Darién existen algunos picos que llegan a los dos mil y mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Hay una montaña vista desde lejos que parece una mujer con los senos al aire de la cual hay una bella leyenda. Las Chocoes, o las mujeres de dicha tribu en la juventud se distinguen por sus cuerpos finos y la belleza de sus senos pequeños y firmes.
Cuenta la leyenda la india más bella de toda la raza chocó, nació en las cercanías ... (ver texto completo)
El tiempo no se puede parar. No hagamos que pase más rápido viviendo el futuro antes que el ahora..
Aquellos que valoran las pequeñas cosas poseen lo más importante, un alma libre.
Prefiero tener treinta minutos maravillosos que toda una vida de nada especial..
El conformismo es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento.
Buenos días Antonia, aquí llevamos unos días que hace buena temperatura, pero ya viene otra vez mal tiempo, aunque ya no creo que haga tanto frio... besillos.
No todos lloramos de la misma manera, porque hay sonrisas que esconden miles de lagrimas.
Alicun ortega pueblo abandonado
Buenos días Antonia, feliz día de las madres y primero de MAYO... Un abrazo. En Francia se celebra otro día pero tu eres Española.
Buenas noches Sensi, es cierto que aqui hoy no se celebra la fiesta de la madre, pues es el 30 de Mayo, hoy es la fiesta del trabajador, todo esta cerrado, y nadie trabaja, pero como tu dices yo soy Española, quiero felicitat a todas las madres del mundo, sean de donde sean, que descanses besillos.
Fue ese día que me di cuenta que un montón de cosas que creía absolutas... no lo eran tanto...
Vivíamos frente a una villa y mis padres me tenían no sólo prohibido acercarme a ella, sino que eran muy insistentes en que no tenía que hablar con ninguno de los que allí vivían. También que debería intentar escaparme de cualquier situación en donde estuvieran involucrados algunos de sus habitantes.
"Allí son todos malos y delincuentes" me habían llegado a forjar a fuego en la cabeza... Y más vale que llegué a tenerles mucho miedo.
En ese entonces yo tenía 13 años, y si bien todavía era una niña, ya empezaba a querer vestirme como una señorita y en lo posible con ropa de marca, pues evitaba de esa manera al menos las cargadas de mis compañeras de colegio, que ya bastante discriminada me hacían sentir por llegar al colegio en colectivo, cuando la mayoría de ellas eran alcanzadas a la institución en lujosos autos.
Quizás ese era el motivo por el cual a las tardes, después de estudiar y hacer los deberes, mis padres me dejaban ayudarlos en la heladería que tenía mi familia y que antiguamente había pertenecido a mis abuelos. No era mucho lo que podían pagarme, pero para comprarme alguna que otra prenda solía alcanzarme.
Recuerdo muy bien esa cálida tarde en la que habíamos sacado todas las mesitas a la vereda y yo me prestaba a servir a los clientes que querían disfrutar de nuestros ricos helados sentados con vista a la plaza del barrio que se encontraba justo frente a nuestro antiguo local.
En un momento vi que un chico de más o menos mi edad, bastante mal vestido, desarreglado y con las zapatillas rotas, se sienta en una de las sillas de las poquitas mesas que quedaban aún desocupadas y me empieza a seguir con la mirada como haciéndome notar que quería ser atendido. Supe casi al instante que se trataba de uno de los muchachos que viven en la villa frente a casa, y en realidad me costó varios segundos determinar cual era la manera más correcta de actuar. Echarlo o animarme a preguntarle que necesitaba. Pero como estaba solo, tranquilo y en una postura que lo demostraba muy pacífico, se me dio por ir a atenderlo y saber que es lo que lo había llevado a sentarse en nuestra heladería.
- Hola! Necesitas algo? -luego de acercarme, le pregunté-
- Hola, sí! En realidad me hice una changuita cortándole el césped a un vecino y me gustaría tomarme un helado. ¿Me podrías decir cuánto vale el más barato?
La verdad es que me hizo sentir desorientada y hasta un poco conmovida por el tono que había utilizado para dirigirse a mí. Fue muy distinto al que hubiera imaginado tendría que haber sido..., había sonado absolutamente dulce y cordial. Hasta creo que debido al modo que tuvo al hacerme la pregunta, no solo me habría relajado, sino que de seguro la expresión en mi rostro a partir de ese instante se habría puesto mucho más amigable. Le respondí:
- Los vasitos más chiquitos con dos gustos salen noventa pesos.
Luego de mirarme muy fijo a los ojos, comenzó a sacar billetes arrugados del bolsillo y a balbucear como si estuviera haciendo cuentas. Luego de unos instantes se volvió a dirigir a mí y me dijo:
- Y uno igual al que está dibujado en la vidriera, ¿Cuánto sale?
- Ah! Ese tiene un baño de chocolate. Sale veinte pesos más. -le contesté-
Volvió a meter la mano en el bolsillo, bien hasta el fondo por lo que pude presenciar, y si bien me pareció que aún tenía un billete más, me dijo:
- Uy! Que lástima! Creo que no me va a alcanzar. Se ve delicioso! Pero no importa, será otro día, también debe ser muy rico sin el chocolate. Hoy voy a pedir el de noventa pesos. De dulce de leche y frutilla. ¿puede ser?
Estuve a punto de ir directamente a buscarle el pedido, pero no pude dejar de pensar en lo que siempre me alertaban mis padres, y a pesar de que algo en mí me decía que en esa ocasión no hacía falta, para evitar un posible castigo le pedí si no me podía pagar por adelantado.
- Sí, sí. Como no! -me dijo- Creo que si conté bien, justo hay noventa pesos sobre la mesa. -y tomando uno a uno los billetes, los fue contando hasta darme bien acomodaditos los noventa pesos-
No tarde mucho en llevarle el pedido. Recuerdo que me había esmerado en servírselo lo más abundante que pude.
Mientras observaba lo despacito que lo consumía y como lo disfrutaba, pensaba lo raro que me había hecho sentir el hecho de cuan distinta había sido la experiencia de haberlo atendido si la comparaba con la que me hubiera podido imaginar tendría que haber sido... Me preguntaba cuántas de mis presunciones podrían entonces estar muy cruelmente implantadas.
Pero mi mayor sorpresa ese día se dio cuando me disponía a limpiar la mesa en la que se había desarrollado esa experiencia que me iba a terminar marcando para toda la vida. Pude encontrar muy bien acomodadito, debajo del vasito en donde solemos servir el agua, como propina un billete de veinte pesos. Era ese mismo billete que me había parecido haberle visto en el bolsillo de su desgastado y roto pantalón. ... (ver texto completo)
Buenos días Antonia, feliz día de las madres y primero de MAYO... Un abrazo. En Francia se celebra otro día pero tu eres Española.