He veraneado ocho años en
Calahonda, he vendido el pequeño apartamento cerca de la
playa y ahora al ver esto siento la nostalgia y la pena del magnífico recuerdo que tengo. Me encantaría volver y espero hacerlo nuevamente y pronto. En un
pueblo lleno de belleza, encanto y duende. Allí he escrito cuentos de amor. Me encanta y desearía que lo conociera todo el mundo, mis nietos lo adoran.