Existió hasta principios del S. XX una sencilla
cruz de madera envuelta en una leyenda:
Don Tello Quirós fue un hombre que habitó en estos parajes Albaicineros en el S. XVII, estaba casado con una bella
joven, Doña Luisa.
Una tarde, la joven acompañada de su ama regresaban a
casa y fueron asaltadas por unos malhechores, cuando, de repente, un joven, Diego de Figueroa, capitán de los tercios de Flandes, que paseaba sus días de permiso por el Albaicin, salió en su defensa y consiguió librarlas
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