Añoro la peseta, añoro, subir al Castilo de mi pueblo, sentarme en una piedra, y ensimismarme viendo una puesta de Sol. Añoro las mañanas de primavera, cuando mi madre ordeñaba la cabra y nos servia un tazon de leche con migas de pan, o cuando en invierno nos hacia unas migas. Añoro esas largas noches al calor del fuego, cuando las mujeres contaban historias o leyendas pasadas, y los niños escuchabamos estaxiados, entre temerosos y expectantes, por tanto alarde, mientras los hombres tejian hutensilos ... (ver texto completo)
¿Porque añoras la inocencia? ¿Es que no lo eres? Es lo último que se pierde. ¿Te puedo dar un beso? No! Te dejo añorándolo. Con todo lo que cuentas es muy dificil que no seas transparente como el agua cristalina. Un beso