La navegación del viaje de regreso fue difícil, ya que los vientos desde el oeste cesaron poco tiempo después, lo que lo hizo virar al norte para buscar vientos favorables. El 12 de febrero, una feroz tempestad los alcanzó y puso en gran peligro a las naves y su tripulación. En la madrugada del 14, ambas naves se perdieron de vista en medio de la tormenta, y de allí en más, navegarían en solitario hasta su llegada. El 15, avistan tierra, pero recién el 17 pueden llegar a la isla, debido a los vientos ... (ver texto completo)