Portugal se encontraba, merced a los adelantos en la exploración hacia el sur de la costa africana, buscando la posibilidad de rodear el continente para llegar, por el sur, a las Indias, entendiendo con ese nombre al extremo oriente. Colón elaboró entonces, la idea de llegar a las Indias cruzando el mar hacia occidente. Por aquel entonces, la idea de que la Tierra era redonda era ya conocida y aceptada en el círculo de los eruditos. Esta idea no era nueva; provenía de los griegos, quienes inclusive, habían dividido el mundo en 360 grados. El problema era la dimensión del orbe, sobre lo que existían varias teorías, todas con muy poco fundamento, por lo que cualquiera podía aferrarse a una de ellas. Además de ello, existía una gran controversia en cuanto a la longitud total de las tierras conocidas, lo que dificultaba aún más el cálculo de la distancia a navegar hacia occidente para llegar a las legendarias tierras de Cipango y Catay (Japón y China, en el nombre que recibían en ese tiempo en Europa).