Los botines se repartían en partes; el capitán recibía la cantidad acordada por el
barco, además de una porción del dinero. Las tripulaciones generalmente no tenían un salario regular, ya que les pagaban partes de lo robado, sistema llamado ‘sin
compra, no hay paga’ o ‘sin presa, no hay paga’. Había un fuerte ‘espíritu de cuerpo’ entre los bucaneros. Esto, combinado con su número creciente, les permitió ganar batallas marítimas y saqueos costeros. También hubo por un tiempo un sistema de seguro social
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