Había un jardín donde todas las flores competían por ser la más bonita. La rosa presumía de su color, el girasol de su altura y la orquídea de su elegancia. Solo una pequeña margarita permanecía en silencio, abriendo sus pétalos cada mañana sin compararse con nadie.
Un día llegó una larga tormenta. Cuando el sol volvió a salir, las flores más orgullosas estaban dobladas por el peso de la lluvia. La margarita, en cambio, seguía en pie. No era la más fuerte ni la más hermosa; simplemente había aprendido ... (ver texto completo)
Un día llegó una larga tormenta. Cuando el sol volvió a salir, las flores más orgullosas estaban dobladas por el peso de la lluvia. La margarita, en cambio, seguía en pie. No era la más fuerte ni la más hermosa; simplemente había aprendido ... (ver texto completo)