PEDRO MARTINEZ: Había un jardín donde todas las flores competían por...

Había un jardín donde todas las flores competían por ser la más bonita. La rosa presumía de su color, el girasol de su altura y la orquídea de su elegancia. Solo una pequeña margarita permanecía en silencio, abriendo sus pétalos cada mañana sin compararse con nadie.
Un día llegó una larga tormenta. Cuando el sol volvió a salir, las flores más orgullosas estaban dobladas por el peso de la lluvia. La margarita, en cambio, seguía en pie. No era la más fuerte ni la más hermosa; simplemente había aprendido a inclinarse cuando el viento soplaba y a levantarse cuando todo pasaba.
Desde entonces, el jardín dejó de admirar a las flores por cómo lucían y empezó a hacerlo por cómo resistían.