En la inmensidad de la sabana, un
león poderoso y un colibrí diminuto compartían una
amistad inesperada. Él era fuerte y silencioso; ella, ágil y llena de historias de lugares lejanos. Cada
atardecer se encontraban, unidos por su cariño mutuo, ignorando las diferencias.
Hasta que un día, las palabras de otros sembraron dudas.
— ¿Por qué un león perdería el tiempo con un simple colibrí? —preguntaron.
Y esas palabras los alejaron.
El colibrí dejó de volar hacia el león, creyendo que no era suficiente.
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