Isabelo, la leche en polvo tomada tal cual, es decir sin diluir, tenía un sabor totalmente distinto, se parecía a los “Celac” y otros preparados con cereales, para las papillas de los bebés de la época. A hurtadillas de mi madre, del que compraban para mi hermana, con cucharilla va, cucharilla viene, yo (seis o siete años) me encargaba de mermar una buena parte; luego intentaba justificar dicha merma diciendo que << como la niña lloró, yo le hice papillas para que se callara>>. Así pues con esta ... (ver texto completo)
Es que a cucharadas mola mucho más. Es como cuando abres un bote de leche condensada, que si metes la cucharilla una vez, luego no puedes parar, jajjaaaa.