Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa, y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya, y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas. Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo ... (ver texto completo)
guardo amor, juegos y penas. Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul sus largas noches de invierno.
A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos como el recodo ... (ver texto completo)