El primer insulto que encuentro con la letra G, es Gabacho.
"Despectivo por "francés". En relación con el gentilicio, es voz de uso anterior a la francesada napoleónica. Cervantes la emplea así: "... dicen que somos como los jubones de los gabachos (...), rotos, grasientos y llenos de doblones". Se dijo también de quien había contraido la sífilis, morbo gálico (mal francés).
Quevedo, en la Segunda parte de Marica en el hospital, escribe:
Sobre quién las pegó a quién,
ahí de podridos andan;
él,
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Hoy, lo primero que he encontrado en el Libro de los Insultos, comenzando con la letra H, ha sido esta frase que muchos conocemos: Habló el buey y dijo mu.
Entre los necios eminentes existen, desde tiempos clásicos, los que por no
haberse manifestado nunca pasaron por discretos, pero que en cuanto abrieron sus bocas engrosaron de manera automática las filas de los ignorantes. De entre ellos destacamos al individuo a quien se refiere el dicho: Habló el buey y dijo "mu". La frase es antigua, pero cobró popularidad en el siglo XVIII, con el poeta madrileño Juan Bautista Arriaza, quien la comentó como sigue:
Junto a un negro buey cantaban
un ruiseñor y un canario,
y en lo gracioso y lo vario
iguales los dos quedaban.
"Decide la cuestión tú",
dijo al buey el ruiseñor.
Y metiéndose a censor habló el buey y dijo "mu".
Hay que recordar aquí la inmerecida fama de bobo que este animal ha tenido desde tiempos lejanos.
Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua (1611), cree que de la voz latina bos, bobis = buey, derivó nuestro término castellano "bobo". Se pensó siempre que este animal era de tardo entendimiento y poco discurso.
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