Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Una de las explicaciones que se propusieron consistía en que la gran pirámide había sido diseñada como un reloj gigantesco. En 1853, el físico francés Jean Baptiste Biot dedujo que el ancho y nivelado pavimento que se extiende junto a las caras sur y norte de la gran pirámide eran en realidad una superficie graduada para recibir la sombra del monumento. En invierno, la pirámide proyectaría su sombra sobre el pavimento norte; en verano, el revestimiento de caliza pulida reflejaría el sol sobre el ... (ver texto completo)
Los estudios de Taylor revelaron que la relación entre la altura de la pirámide y su perímetro es la misma que la que existe entre el radio de un círculo y su circunferencia. Esto parece demostrar que los egipcios conocían el valor de Pi, el inapreciable principio matemático que, hasta hace poco, todos creían que se había descubierto 3500 años después del florecimiento de la civilización egipcia. Los análisis de Taylor fueron confirmados por el brillante matemático Charles Piazzl Smyth, que fue astrónomo real de Escocia. A partir de entonces, surgieron a raudales nuevas teorías acerca de las pirámides. Algunas eran realmente Interesantes, otras sólo excéntricas; algunas tenían un profundo sentido místico y religioso, otras se mostraban prácticas y científicas. ... (ver texto completo)
Treinta años más tarde, otro inglés, John Taylor —hijo del director y editor del periódico The Observer— realizó otros descubrimientos sin siquiera mover-se de su gabinete. Taylor sometió a un examen crítico todo lo que hasta entonces se sabía acerca de la gran pirámide y escribió su libro- The Great Pyrarnié Why Wes It Built ond Who Built It?; en él llegó a la conclusión de que los egipcios que construyeron la pirámide «sabían que la Tierra era una esfera’. mediante la observación del movimiento ... (ver texto completo)
Los descubrimientos de Greaves atrajeron la atención de otros universitarios británicos, entre los que se contaba sir Isaac Newton; todos trabajaron empeñosamente para descubrir el secreto de la pirámide, pero fracasaron. En la década de 1830, un aventurero inglés, el coronel Richard Howard Vyse, dirigió un equipo de investigadores; su principal hallazgo fue el de los dos conductos, de 23 centímetros de diámetro, que comunican los frentes norte sur de la pirámide con la cámara mortuoria real. Cuando estos conductos fueron despejados, el clima dentro de la cámara mortuoria permaneció inamovible, a -2°C, cualquiera que fuese la temperatura que reinaba fuera de la pirámide. Se trata de una temperatura ideal para la preservación de los modelos de pesas y medidas científicas que, según las narraciones legendarias acerca de la tumba, habían sido guardados en ella. ... (ver texto completo)
En 1683, John Greaves, un estudiante de Oxford, exploró la cámara mortuoria del rey y quedó maravilla do ante la precisión de sus medidas, que no se apartaban de la simetría «n siquiera en una milésima parte de un pie».
Todo lo que encontró en ella fue un sarcófago vacío y sin tapa y el ataúd de piedra Al califa le parecía imposible, después de haber visto los grandes tapones d roca, inviolados hasta ese momento, que alguien le hubiera precedido en si penetración en el monumento. Investigó en busca de pruebas, tales como un entrada forzada o rastros de saqueo, pero no encontró nada de eso. De manera que se fue, decepcionado y perplejo, preguntándose para qué fines se habían construido el vasto monumento. Desde ese ... (ver texto completo)
El califa había oído leyendas según las cuales la gran pirámide contenía cartas y mapas astronómicos, el cristal que no se rompía y los metales más puros. Después de una peligrosa y ardua perforación de las grande defensas de granito, llegó finalmente a la cámara mortuoria del rey.
Tal como demuestran las tumbas del Valle de los Reyes —donde los arqueólogos encontraron la tumba de Tutankamon— los cadáveres eran habitualmente enterrados junto con obras de arte y objetos de valor. Cuando los ladrones hacían sus incursiones en las tumbas, robaban lo que encontraban de valioso, difícilmente se llevarían un cadáver. Sin embargo, cuando la gran pirámide fu violada por primera vez, en el año 800 de nuestra era (el violador fue un joven califa de Bagdad, Al Mamun), no se encontró ningún ... (ver texto completo)
Dentro del pasadizo fueron emplazados enormes «tapones» de granito. de manera que éste pudiera ser bloqueado para siempre una vez que los sacerdotes hubieran completado los ritos fúnebres dentro de la cámara funeraria. Pero a pesar de todos estos complicados preparativos, parece que jamás se depositó un cadáver en la gran pirámide. Los egiptólogos están divididos en dos grandes grupos: los que creen que os monumentos poseen alguna significación profunda y misteriosa y los que creen que son simples ... (ver texto completo)
La tumba se cavó, como un profundo túnel, en el basamento de roca maciza sobre el que se levantaría la pirámide; ésta fue la tumba que se previó utilizar en el caso de que el emperador muriera antes de que el monumento estuviera terminado. Luego se construyó otra tumba, ya dentro de la pirámide, pero a un nivel inferior a la que debería ser la verdadera cámara funeraria: ésta fue emplazada en el corazón mismo de la pirámide, a unos cuarenta y dos metros sobre el nivel del suelo. A esta cámara mortuoria ... (ver texto completo)
Por ejemplo: Como se las arreglaron los antiguos egipcios, que ni siquiera habían descubierto rueda, pera levantar la gran pirámide, valiéndose solamente de palancas y rodillos? ¿Cómo pudieron tallar los gigantescos bloques de granito con asombrosa precisión? ¿Cómo pudieron endurecer el bronce de sus herramientas hasta dotarlo de una resistencia que hoy resulta inimitable? ¿Cómo adquirieron la audacia que les permitió acometer un proyecto de tal magnitud Intimidada incluso a los más inquietos y aventurados arquitectos o ingenieros modernos? gran pirámide está asentada sobre una meseta rocosa, a 16 kilómetros de Cairo. Se cree que, antes de levantarla, los egipcios construyeron una base exactamente nivelada, para lo cual debieron edificar un muro de barro alrededor de la meseta. Luego, seguramente inundaron el área cercada. A medida que el agua fue luego gradualmente drenada, aparecieron los sitios salientes, protuberancias, que emparejaron hasta que quedó una vasta superficie plana. Sobre esta base, más profunda que la que sostiene nuestros rascacielos modernos, las cuadrillas de trabajadores comenzaron a arrastrar los gigantes bloques de arenisca, desde las canteras. El material para construir la cobertura de caliza brillante tuvo que ser traído desde más lejos: de las canteras situadas en los terraplenes del Nilo. Las rocas fueron arrastradas en trineos, través de suaves rampas; una vez llevadas al sitio adecuado, los canteros se encargaron de cortarlas con toda exactitud. ... (ver texto completo)
Todavía hoy, a pesar de la difusión de la fotografía, resulta difícil imaginar imponente es la pirámide sin haberla visto con los propios ojos. Pero O años atrás el monumento era todavía más impresionante: estaba revestida con una reluciente caliza blanca (saqueada desde hace mucho tiempo para utilizada como material de construcción en otras zonas) y coronada por un casquete de oro batido, que medía nueve metros... muchos se preguntan si la gran pirámide es sencillamente una maravilla técnica de ... (ver texto completo)
Los bloques de piedra usados en su construcción —2.300.000— fueron cortados con gran precisión y tienen un peso que varía de 2 a 15 toneladas. Los grafos de Napoleón calcularon que contiene piedra suficiente como para construir un muro de 2,73 metros de altura y 91 centímetros de grosor alrededor toda Francia. base de la pirámide es un cuadrado perfecto; los cuatro lados encaran exactitud a los cuatro puntos cardinales. Las esquinas constituyen ángulos os que rozan la perfección.
Una edificación ante cuya construcción se hubieran acobardado los ingenieros modernos

La gran pirámide de Gizeh, en Egipto, debía ser el último monumento, un gran monumento, digno del hombre al que conmemorada: el rey Khufu, más conocido por su nombre griego, Keops; uno de los gobernantes más poderosos que haya conocido el mundo antiguo. A lo largo de los terraplenes del Nilo, se elevan alrededor de cuarenta pirámides, pero una de ellas puede ser comparada con la gran pirámide de Gizeh. Este monumento ... (ver texto completo)
¿Por qué se dice «como un piano de grande», cuando en realidad los pianos no son tan grandes?
¿Por qué la comunión se hace vestido de marinero?
¿Por qué será que si uno habla con Dios, la gente piensa que es espiritual, pero si Dios habla con uno, la gente piensa que estás loco?
Por qué siempre se nos echa el tiempo encima?
¿Por qué los teléfonos son móviles y los ordenadores portátiles
¿Por qué, al acabar los telediarios, los presentadores se ponen a hablar por teléfono?
TRES RAZONES POR LAS QUE JESUS PUDO SER CALIFORNIANO:
1. Nunca se cortó el pelo.
2. Siempre anduvo descalzo.
3. Inventó una nueva religión.
TRES RAZONES POR LAS QUE JESUS PUDO SER NEGRO:
1. Llamaba a todos "hermanos"
2. Nunca tuvo una dirección postal permanente
3. Nadie quería darle trabajo
TRES RAZONES POR LAS QUE JESUS PUDO SER IRLANDES:
1. Nunca se casó.
2. Nunca mantuvo un trabajo estable.
3. Su ultimo pedido fue algo de tomar.
Pero la explicación más extraordinaria acerca de la maldición de los farao­nes fue propuesta en 1949. Su autor fue el profesor Louis Bulgarini, quien aclaró: «Es definitivamente posible que los antiguos egipcios hayan usado radiaciones atómicas para proteger sus lugares sagrados.
Por esta razón, los antiguos ladrones de tumbas, que incursionaban en éstas, practicaban un pequeño orificio en la pared de la cámara, a fin de que el aire fresco circulase, antes de atreverse a forzar la cámara.
andenburg señaló también que los antiguos egipcios eran expertos en el o de venenos; y algunas drogas no necesitan ser ingeridas para matar: pueden ser letales por contacto, por penetración en la piel. Así sugiere que los egipcios podrían haber mezclado sustancias venenosas con la pintura de las redes interiores de las tumbas, que luego fueron selladas y convertidas en reductos herméticos.
El periodista Phillip Vandenburg estudió, durante años, la leyen­da sobre la maldición de los faraones y aportó dos sugerencias interesantes. En su libro The Curse of tire Pharaohs, demuestra que las tumbas, dentro de las pirámides, eran ambientes propicios para la supervivencia de bacterias; a lo largo de los siglos, dice el autor, éstas podrían haber desarrollado nuevas y desco­cidas especies cuyo poder se hubiese mantenido hasta la actualidad.
Existe alguna manera lógica de explicar esas muertes misteriosas y esa acumulación de desgracias sobre tantas personas vinculadas a las reliquias de Tutankamon?
Un camarero del Britonnia, el sargento Brian Rounsfall, reveló, en el vuelo de regreso a Londres jugamos a las cartas utilizando el ataúd como mesa. Por turno, nos sentábamos sobre la caja que contenía la máscara mortuoria, do y bromeando acerca de ella. No fuimos irrespetuosos: sólo nos divertíamos un poco.» En la época del vuelo, Rounfall tenía 35 años de edad. En los años siguientes sufrió dos ataques de corazón
El oficial de navegación, teniente aviador Jim Webb, perdió todas sus pertenencias cuando su casa resultó destruida por un incendio. Una joven que viajó a bordo del avión Britannia en aquel vuelo tuvo que abandonar la RAF después de sufrir una e operación.
Durante el vuelo del Britannia, el oficial que mandaba a los técnicos, Ian Landsdowne, golpeó con el pie, en broma, la caja que contenía la máscara mortuoria de Tutankamon. Comentó, riendo: «Acabo de patear el objeto más del mundo.» La pierna con la que dio el golpe estuvo escayolada durante meses: sufrió graves fracturas cuando, de manera inexplicable, una escaler­a la que había subido se derrumbó bajo su peso.
El comandante Laurie había muerto dos años antes también víctima de un ataque cardíaco. Cuando Laude murió, su esposa dijo: «Es maldición de Tutankamon, esa maldición lo ha matado.» Laude no tenía que 40 años.
Imperturbables, los organizadores de la exposición continuaron con los preparativos. Un avión del Comando de Transportes de la Real Fuerza Aérea, destinado a la tarea de llevar las reliquias a Gran Bretaña. En los cinco año que siguieron al día del vuelo, seis miembros de la tripulación de la aeronave fueron víctimas del infortunio o fueron visitados por la muerte. El oficial Riel, Laude, piloto jefe del avión Britann la, y el ingeniero de vuelo gozaban de un excelente salud. Pero ambos estaban destinados ... (ver texto completo)
El doctor Mehrez estaba en el Museo de El Cairo, organizando los último detalles de la mudanza, el día que los exportadores llegaron para instalar la inapreciable carga en los camiones. Esa tarde, después de haber observado 1, operación de carga, Mehrez murió. Tenía 52 años; las causas de su muerte fueron atribuidas a un colapso circulatorio.
El doctor Mehrez no creìa en la maldición faraónica. Decía: «Yo, más que ninguna otra persona en el mundo, he estado en contacto con las tumbas y las momias de los faraones; sin embargo, todavía estoy vivo. Soy la prueba viviente de que todas las tragedias vinculadas con los faraones han sido una simple coincidencia. Por el momento, al menos, no creo en la maldición.»
El temor a la maldición de los faraones volvió a surgir en 1972, mientras la máscara de oro de Tutankamon era embalada antes de viajar a Londres, don de había de ser exhibida en el Museo Británico. El hombre que tenía a su cargo en El Cairo la operación del traslado era el doctor Gamal Mehrez, que había sustituido al malogrado Mohammed lbraham en el cargo de director de Mil antigüedades de Egipto.
Después de su choque en la carretera, Adamson, que se restablecía de su” heridas craneales en un hospital, confesó: «Hasta ahora me he negado a creer que mis desgracias familiares tuvieron algo que ver con la maldición de lo” faraones. Pero ya no me siento tan seguro.»
Era la tercera vez que Adamson hablaba en público para desmentir la leyenda faraónica. La primera en que explicó francamente su incredulidad, su mujer murió veinticuatro horas más tarde. La segunda vez, su hijo se fracturó la columna vertebral en un accidente de aviación.
Adamson, que habla actuado como guardia de seguridad de loo Carnarvon, explicó a los telespectadores: «No creo y no he creído en ese mito, ni por un solo momento.» Más tarde, cuando abandonaba los estudios de tele visión, el taxi que lo llevaba chocó; Adamson fue arrojado sobre la carretera un camión, que giraba en ese momento, estuvo a escasos centímetros de aplastarle la cabeza.
Cuando lbraham salía de la última reunión, en la que había tratado infructuosamente de convencer a los funcionarios gubernamental, fue atropellado y muerto por un coche. Tres años después, el único superviviente de la expedición Carnarvon a la tumba faraónica, Richard Adamson, de 70 años de edad, concedió a la televisión británica una entrevista. En ella se proponía «demoler el mito de la maldición egipcia».
Pero la maldición de los faraones siguió cobrando su precio en víctimas. muchos años después de la desaparición de Carter. En 1966, el gobierno de El Cairo encargó a Mohammed lbrahan, director de Antigüedades de Egipto que organizara una exposición de los tesoros de Tutankamon en París. lbraham se opuso a esa decisión y tuvo un sueño premonitorio, según el cual debería enfrentarse personalmente a un peligro de muerte silos tesoros del faraón salían de Egipto.
Uno de los afortunados supervivientes fue el codirector de la expedición, Howard Carter. El arqueólogo siguió mofándose de la legendaria maldición faraónica y murió por causas naturales en 1939.
El industrial británico Joel Wool fue uno de los primeros invitados oficiales, ver la tumba del faraón; murió poco después, víctima de una misteriosa, fiebre. En un lapso de seis años —los que duró la excavación de la tumba d, Tutankamon—, murieron doce de los arqueólogos presentes en el momento del descubrimiento. Y, al cabo de siete años, sólo dos de los miembros del equipo original de excavadores estaban aún con vida. No menos de otras veintidós personas vinculadas a la expedición murieron de manera prematura entre ellas figuran lady Camavon y el hermanastro del aristócrata arqueólogo Este último se suicidó, aparentemente en medio de una crisis de locura súbita. ... (ver texto completo)
El radiólogo Archibald Reid, que examinó con rayos X el cuerpo de Tutankamon, fue enviado a su casa, en Inglaterra, apenas comenzó a quejarse de agotamiento. Murió poco después. Richard Eethell, que durante la expedición actuó como secretario personal de Carnarvon, fue encontrado muerto en la cama, víctima de un ataque cardíaco.
Los egiptólogos comenzaron a morir uno tras otro. Un íntimo amigo de lord Carnarvon, George Gould, viajó precipitadamente a Egipto tan pronto como se enteró de la muerte del aristócrata inglés. Gould visitó la tumba del faraón y al día siguiente sufrió un colapso, caracterizado por la fiebre alta. Murió doce horas más tarde.
Poco tiempo después se produjo otra muerte en el hotel Continental. El arqueólogo norteamericano Arthur Mace, uno de ‘los miembros más destaca dos de la expedición Carnarvon, comenzó a quejarse de cansancio y súbita mente entró en coma; murió antes de que los médicos pudieran diagnosticar el mal que padecía.
La muerte de Carnarvon fue atribuida a la infección que le transmitió un mosquito; la infección, se dijo, lo debilitó y causó el comienzo de una pulmonía. Se agregaba un dato extraño: el cuerpo momificado del faraón egipcio tenía una pequeña mancha sobre la mejilla izquierda, exactamente en el mismo sitio donde el mosquito había picado a lord Carnarvon
Dos meses más tarde, el ya famoso lord Carnarvon despertó en su habitación del hotel Continental y dijo: «Me siento muy mal.» Cuando su hijo acudió verlo, Carnarvon estaba inconsciente. Murió esa misma noche. El hijo del aristócrata estaba descansando en el cuarto contiguo en el momento en que Carnarvon moría. Tiempo después, el muchacho recordó que «las luces se apagaron en toda la ciudad de El Cairo; encendimos velas y rezamos». -
El 17 de febrero de 1923, Carnarvon y su equipo se abrieron camino has! la cámara funeraria del rey niño egipcio. En ella, lord Carnarvon y su colega norteamericano, Howard Carter, se encontraron tesoros que ni siquiera hubieran sido soñados: oro, piedras y gemas preciosas, así como el ataúd de oro macizo que contenía el cuerno momificado de Tutankamon. Sobre la tumba había una inscripción, que los expedicionarios consiguieron traducir. Rezaba: «La muerte llegará a los que perturben el sueño de los ... (ver texto completo)
A pesar de todo, Lord Carnarvon siguió adelante con la expedición; es que con ella se hacía realidad una ambición que lo habla absorbido durante largos años. Cuando llegó a Egipto, se mostró airosamente valiente, restando importancia a la maldición faraónica; en ese mismo momento, la maldición de Tutankamon tenía aterrorizados a los trabajadores nativos, empleados en la excavación de Luxor. Arthur Weigall, uno de los socios más importantes de expedición, se sintió impulsado a declarar: «Si Carnarvon ... (ver texto completo)