Una de las explicaciones que se propusieron consistía en que la gran pirámide había sido diseñada como un reloj gigantesco. En 1853, el físico francés Jean Baptiste Biot dedujo que el ancho y nivelado pavimento que se extiende junto a las caras sur y norte de la gran pirámide eran en realidad una superficie graduada para recibir la sombra del monumento. En invierno, la pirámide proyectaría su sombra sobre el pavimento norte; en verano, el revestimiento de caliza pulida reflejaría el sol sobre el pavimento sur. De esta manera, era posible leer en ellos el día del año y la hora del día. David Davidson, un ingeniero británico de Leeds especialista en estructuras, y su colega de Yorkshire, Moses E. Cotsworth, adoptaron y profundizaron la propuesta de Biot.