Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Las cisternas, de ladrillo enlucido, con interesante juego de bóvedas sobre pilares de planta ochavada es el monumental de la Plaza de Altamirano, en Trujillo. Menos grande es el de Cáce-res. Ambos parecen ser de época almohade y parece ser tienen su antecedente en el gran aljibe de la Alcazaba emeritense, que recibe el agua del Guadiana por filtración; siguiendo esquema similar son los que se conocen en la Alhambra.
Puentes tenemos: el califal de Guadalajara, sobre el río Henares; posterior, taifa, ... (ver texto completo)
OBRAS PÚBLICAS

Citaremos los acueductos que llevaban el agua de la sierra a Córdoba y a Madinat al-Zahara, en época califal, o el que llevaba desde Carmona a Sevilla; de éste queda un pequeño resto, cerca de la Puerta de la Carne. Tiene dos cuerpos de arcatura, todo de ladrillo, con pequeños arcos en los riñones de los arcos mayores para aligerar la estructura sin debilitarla. La obra es de ladrillo.
VIVIENDAS

En su interior solían estar enjabelgadas, pintados sus zócalos con temas geométricos; de época califal nos quedan las bases de las casas de Madinat al-Zahara. De época taifa, las de la Alca-zaba de Málaga y las de Almería. Almohade queda una casa vecina a la plaza de Armas del Al-cázar sevillano. De época nazarí, las casas de la Alhambra, cerca de la Alcazaba. El esquema es romano en origen y pervive hasta nuestros días.
ARQUITECTURA PRIVADA

6.1. BAÑOS

Los baños tienen su origen técnico y social en Roma, extendiéndose por todo el Imperio. Por ello se encuentran en Oriente y en España, por lo cual la continuidad en su uso es lógica y natural. El principio es una habitación caliente (caldarium) para tomar baños de vapor, una habitación con menor temperatura (tepidarium) para terminar con una de agua fría (frigidarium) y una habitación donde dejar la ropa (apodyterium).
Córdoba tuvo 400 baños, de época califal, ... (ver texto completo)
De esta época son las de Almonaster (Huelva), Bollullos de la Mitación (Sevilla), Mértola (Portu-gal) y el mihrab de la almeriense. De la época nazarí sólo se conocen el oratorio de la Alhambra, con bello mihrab y decoración en yesería con temas vegetales.
De época Taifa se conoce la fundación de la mezquita almeriense, si bien su restauración es de época almohade, éstos dejaron una importante muestra de su arquitectura, pero una de las más importantes fue destruida para ser convertida en catedral, perviviendo únicamente su alminar y patio (Sevilla). Debió tener gran número de naves y ser de gran dimensión; notable es el alminar, con base de piedra cuadrada, sobre la cual se asienta la torre de ladrillo. La pequeña torre que remataba el alminar fue ... (ver texto completo)
De tipo parecido es la mezquita de Medinat al-Zahara, con cinco naves; innovación constructiva es la mezquita de Bab Mardum (Cristo de la Luz, Toledo), edificio de ladrillo, de planta sensible-mente cuadrada, dividida en tres naves con tres tramos, cubriendo cada uno de los cuales hay una cúpula de nervaduras, cada una distinta de las otras. La central está sobreelevada, a modo de linterna, sistema de iluminación que será utilizado frecuentemente en el arte andalusí. Al exte-rior dan tres puertas, ... (ver texto completo)
Se dispuso una cúpula en los pies de la nave central y otra a la cabecera, tangente con el muro de la qibla, al lado de la cual se establecieron otras dos, con nervaduras. Para ornarlas se dispu-so una decoración de mosaicos y se dispusieron nuevas pilas de abluciones. En el 987, bajo Al-mansur, se comenzó una nueva ampliación hacia el Este; se hicieron ocho naves nuevas, todo a lo largo de lo existente, algo más estrechas que las restantes.
En el aspecto constructivo hay que destacar la nivelación ... (ver texto completo)
Tenía aparentemente nueve naves, con la central más ancha que las restantes, con patio a los pies, en cuyo muro Norte estaba descentrado el minarete. Hisam, añadió galerías para las muje-res y el minarete, de 40 codos de alto. En 833, Abd Al-Rahman II añadió una prolongación hacia el Sur, hacia el río, que constaba de 80 columnas, tenía 50 codos a lo largo y 150 de ancho. Se añadieron dos naves a la mezquita original, una a cada lado y reculó el muro de la qibla ocho tramos. En 855, Muhammad I hace ... (ver texto completo)
Esta mezquita fue derruida con el advenimiento de Abd Al-Rahman I al poder. Compró la otra mi-tad de la iglesia y procedió a hacer una mezquita que tuviese la capacidad necesaria (785-786).
ARQUITECTURA RELIGIOSA

5.1. LAS MEZQUITAS
Construcción religiosa por excelencia; se trata de una construcción con un patio con fuente, que puede estar rodeado o no por galerías. Del patio, donde se efectuaban las abluciones, se pasaba a la Musalla o sala de oraciones, que solía ser una construcción basilical con un número impar de naves dispuestas longitudinalmente que daban a un muro, la qibla, que señalaba en dirección de la Meca para que los fieles supiesen hacia donde dirigir sus preces. ... (ver texto completo)
En el de Comares, se desarrolló intensa vida social, cerca del cual está la sala de Comares, con espléndida techumbre, que albergaba el trono, próximo al cual estaban el Salón de embajadores y el baño. Cerca de él estaba el Meswar y el oratorio contiguo. El palacio de los Leones recibe su nombre del patio epónimo, éste estaba dividido en cuadro cuadrantes por cauces que parten de la fuente central. El patio es alargado, con dos templetes en sus extremos, salientes hacia el centro del patio.
Todas ... (ver texto completo)
De época posterior, ya de los Taifas, existen: el de la Aljafería, el de Monteagudo, en Murcia y el de al-Mutasim de Almería.
Los almorávides, debido a su ascetismo, ignoran los palacios, viviendo en los ribats; los almoha-des fueron sobrios y austeros, pero no desdeñaron la fabricación de palacios, como restos nos han quedado el de Ibn Mardanis en el emplazamiento de la Casa de Contratación sevillana.
Cerca debió existir un palacio de época del rey Taifa Al-Mutamid. Éste, presenta un pórtico con ... (ver texto completo)
ARQUITECTURA CIVIL

4.1. LOS PALACIOS

Sobre palacios nos ha llegado relativamente poco, aunque tenemos suficientes datos para seguir su evolución, se reutilizaron los palacios visigodos; quién llevó la arquitectura palatina a su apo-geo fue Abd Al-Rahman III, quién mandó construir la ciudad palatina de Madinat al-Zahara.
En el aspecto de la construcción palaciega, la parte principal era la pública, destinada a las re-cepciones y al ritual cortesano (Salón Rico). La ciudad se construyó en una ... (ver texto completo)
Los almorávides, medio monjes medio soldados, cambian la organización interna, convirtiéndola en una especie de monasterio con su pequeña mezquita (Calatrava la Vieja, Ciudad Real; Fuen-girola, Málaga). Son ribats o rápitas.
Los almohades tienden a revertir el esquema anterior, pero con una adaptación al terreno. Ca-racterístico es el añadido de albarranas, generalmente huecas, a veces cuadrangulares, como la del castillo de Trujillo, pero más característicamente ochavadas, como la Torre del Oro, ... (ver texto completo)
La planta regular es típica en lo califal, con las invasiones africanas este esquema se altera. El tapial o el hormigón se hacen ahora norma. Las formas se hacen más perdidas, adaptándose al terreno.
Las puertas, en planta, podían ser de acceso directo, o bien estar dispuestos en ángulo, denomi-nándose entonces "puerta de codo", con la finalidad de romper el ímpetu de una carga de caba-llería. Este codo puede ser sencillo o doble, según sea o no compuesto.
Los castillos podían tener varios tipos de planta, rectangular (El Vacar, Córdoba); trapezoidal (Tarifa); poligonal (Baños de la Encina, Jaén); alargada (Gormaz). Todos suelen tener por lo me-nos una puerta de acceso grande, ocasionalmente ... (ver texto completo)
En relación con esta torre se establecía un cerco, con almenas y torres maci-zas cuadrangulares situadas a espacios regulares, formando un primer recinto o alcázar. De éste salía otro recinto secundario en el cual se alojaba la servidumbre del castillo y, en caso de gue-rra, la población civil circundante (qasba). La muralla podía estar construida a dos niveles conti-guos, siendo denominado el más bajo barcana. El acceso se tenía por una puerta flanqueada por dos torres, a espacios proporcionales ... (ver texto completo)
ARQUITECTURA MILITAR

Las grandes fortificaciones se vieron situadas en las zonas estratégicas frente al cristiano del Norte (Balaguer, Lérida; Arnedo, Logroño; Gormaz, Soria; Coria, Cáceres a los insurrectos del in-terior (Mérida) o a las posibles amenazas exteriores (Tarifa o Marbella), todas ellas del fin del Emirato o del Califato. Comunicando todo el conjunto de fortificaciones había una red de torres vigía de planta cuadrangular, con tres habitantes y cuerpo superior almenado, con su aljibe ... (ver texto completo)
Este esquema se aplicaba normalmente a todas las poblaciones, fuesen de nueva planta o no. El castillo, con su alcázar y el barrio de la gente afecta a la administración de la población formaba la alcazaba, rodeada por una potente muralla.
Tanto las alcazabas y castillos como los núcleos urbanos tenían su sistema de aprovisionamien-to y evacuación de aguas. El almacenaje se hacía de agua de lluvia mediante cisternas, que po-dían ser individuales o colectivas (aljibe almohade de Cáceres, o el de ... (ver texto completo)
Todo el conjunto urbano tendía a ser protegido por una muralla que lo circunvalaba. Sin embargo las construcciones extramuros eran inevitables y cuando se hacían lo suficientemente grandes eran a su vez rodeadas por una nueva muralla, unida a la principal, a través de la cual se ponía una puerta. Así se formaban los arrabales y en las afueras se situaban los cementerios.
Las pequeñas mezquitas de barrio irán surgiendo al alcance de la voz (el Islam prohibe llamar a la oración por medios que sean mecánicos, como las campanas). Los espacios más o menos amplios se convierten en mercados móviles o zocos, para aquello que no tiene gran valor o ne-cesidad de almacenaje, para lo cual existen las alcaicerías, conjuntos de tiendas que por la no-che se cerraban. El resto de las callejas se construía más o menos arbitrariamente según lo de-terminase las construcciones de habitáculos, ... (ver texto completo)
CIUDADES Y URBANISMO

Las ciudades cambian su fisonomía al amparo del cambio social. Las estructuras sociales islámi-cas no necesitan de un equivalente al foso romano. La tradición norteafricana introduce los mer-cados móviles, con lo cual desaparece el mercado fijo típico de Oriente y de la antigüedad clási-ca.
La ciudad tiende a agruparse en torno a la mezquita mayor, que en la mayoría de los casos se emplaza en el mismo lugar donde se emplazaba la catedral o iglesia principal del lugar, substitu-tivos ... (ver texto completo)
El tratamiento de cubiertas, salvo en el caso de techumbres de obra o de fábrica se hace me-diante techumbres a dos y a cuatro aguas, o bien bóvedas de crucería. El dintel se suele reser-var para construcciones más utilitarias que monumentales o decorativas.
La técnica de edificación se basa en un sistema de replanteo a partir de una proporcionalidad matemática y que sirve para determinar tanto la planta del edificio como su alzado así como la participación y disposición en vanos, lienzos y techos, etc. generalmente se buscaba un espacio llano y nivelado, haciéndose artificialmente en caso de ser necesario. En las fortificaciones espa-cio desnivelado se suele rellenar con sillares bien dispuestos formando zarpas que fortalecieran los lienzos creando ... (ver texto completo)
Los aparejos que se usan suelen ser en un primer momento derivados del clásico opus spicatum o espiguilla, sistema que se usa especialmente en interiores de muros, notablemente en fortifica-ciones, hasta el s. X., siendo también característico el de soga y tifón.
Las techumbres suelen ser de madera, con armazones decorativos de tipos "artesonados". Estos artesonados pueden recibir diversas denominaciones según las formas, siendo la más normal la de par y nudillo y la de harneruelo. En ocasiones se aplican cerámicas en techumbres, especial-mente en cúpulas; en otras, se usan bóvedas de obra de fábrica revestidas o no, dejando en al-gunos casos el ladrillo visto.
Los submúltiplos para ambos tipos de codos eran: el pie, el palmo y el dedo. Los múltiplos eran la caña y la qala.
Los materiales básicos de construcción eran sillares, sillarejos, hormigón, tapial y ladrillo para los muros. Durante el califato los muros se adornaron con mármoles, o bien mediante el proceso de la yesería. También se decoran paredes con pinturas geométricas.
Los pisos en principio son de mármol en lo oficial y grandilocuente. Los africanos introducen el uso del ladrillo no sólo para las paredes, sino también para pisos. La techumbre, a cuatro aguas, y su cornisa decorada por almenas escalonadas, labradas en piedra con tema vegetal en el cen-tro. ... (ver texto completo)
* Rasasi: Común durante la época del Emirato y del Califato, llegando a medir 70 cm., si bien la norma lo sitúa superando levemente los 50 cm.
* Maamuni: Se sitúa como máximo en los 47 cm.
SISTEMAS CONSTRUCTIVOS EN AL-ANDALUS

En la metrología de estos sistemas constructivos, la unidad básica es el codo, heredero del cubi-tus clásico. El codo islámico se divide en dos tipos básicos:
Los criterios de limpieza en la Edad Media insisten en asear lo que se ve: manos y rostro. Esta actitud explica la importancia que, desde hace siglos, tiene la blancura de la ropa.
Se creía que nacían de las secrecciones de la piel. En el siglo XIV el problema llega a ser tal que emerge una nueva condición laboral: mujeres profesionales dedicadas al despiojamiento. Para librarse de las pulgas y chinches, éstas se introducían en barriles y se apretaban, en la firme convicción de que a falta de luz y aire morirían.
En estas condiciones, la proliferación de piojos y pulgas se convierte en una consecuencia inevitable de la época que, curiosamente, nunca se asoció a la falta de higiene.
El agua se convierte en la culpable de los contagíos entre los cuerpos, porque a través de los poros de la piel se puede acceder a todos los órganos. La inquietud que despierta el empleo del agua en esa época provoca la modificación de las costumbres higiénicas, centradas ahora en la limpieza en seco. El empleo del líquido elemento se restringe a manos y boca.
En cuanto al aseo personal, el gran salto cuantitativo se produce como consecuencia de la aparición de las grandes epidemias.
Otra diferencia entre las clases era la comida: los pudientes podían permitirse una gran variedad de comida, incluyendo los frutos secos, las almendras y las especias asiáticas, que eran productos muy caros. Los menos pudientes comían pan moreno (muy tosco hecho de trigo y centeno o avena), verduras de huerta y carne, en especial cerdo, de sus existencias caseras. En invierno se surtían de la carne y el pescado que habían conservado con sal. Las vacas, las ovejas y las cabras suministraban la leche ... (ver texto completo)
Por contra las casas de los ricos eran mucho más complicadas. Hacia el siglo XIII, algunos nobles tenían un recinto privado para su familia: el aposento. Los suelos se cubrían con baldosas adornadas y los muros con tapices. En las casas de los pobres las ventanas se cerraban con porticones de madera, mientras que en las de los ricos se hacía con ventanas translúcidas, de varillas cruzadas cubiertas de tela empapada en resina y sebo.
Los hogares medievales no tenían nada que ver con lo que conocemos hoy. El campesino pasaba la mayor parte de la jornada fuera de casa. Las casas tenían muchas corrientes de aire y escasa luz. Las ventanas no tenían cristales. Para alumbrarse, pelaban un junco y lo mojaban en manteca, y eso ardía como una vela. Los suelos de tierra se solían desgastar a fuerza de barrerlos. La vida doméstica era muy habitual. Las familias comían, dormían y pasaban su tiempo libre juntas
Los manors se encontraban aislados, por lo que los aldeanos debían fabricarse todo aquello que necesitaban. Muy pocos tributos eran traidos de fuera, prácticamente lo único que llegaba del exterior eran la sal, para la conservación de la carne, y el hierro, para fabricar herramienta. Solían recibir visitas de los buhoneros, los peregrinos, los soldados, y muy pocas personas salían de la aldea.
En Gran Bretaña existían los manors, que estaban formados por una aldea, la casa señorial o el castillo del señor, una iglesia y las tierras circundantes. El que gobernaba la comunidad era el manor, y éste se encargaba de nombrar a personas que se encargaran de velar porque los aldeanos cumplieran con sus obligaciones. El señor también ejercía de juez y tenía el poder de multar a quienes quebrantaban las leyes establecidas.
La labranza y la cría del ganado era un trabajo que absorvía toda la jornada. El 90% de la población vivía del campo y trabajaba la tierra.
Según las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo cuanto poseís, incluida la comida, pertenecía al señor del feudo. Estaban obligados a trabajar para su señor. En Gran Bretaña, a ambio de su trabajo, se les concedía una pequeña parcela de tierra para cultivo propio. Les estaba prohibido marcharse del feudo sin permiso. La única forma que tenía un campesino de conseguir su libertad era ahorrar lo suficiente para poder comprarse un lote de tierras o casarse con una persona libre.
En el escalón más bajo se encontraban los campesinos que trabajaban la tierra y estaban vinculados a ella (siervos de la gleba) con pocos derechos, escasa propiedad y ningún vasallo.
Estos nobles, generalmente los más importante, juraban fidelidad al Rey, en un acto llamado homenaje, en el cual el noble se arrodillaba ante el Rey, y a raíz del cual se convertía en vasallo (servidor del Rey). Estos a su vez repartían las tierras entre otros nobles más inferiores o caballeros, que se convertían en vasallos suyos.
La sociedad medieval estaba organizada en base a un sistema feudal (entrega de bienes a cambio de servicios). La persona con potestad para otorgar tierras era el Rey y los nobles, obispos, etc., a cambio le ofrecían su ayuda con soldados en tiempos de guerra.
Del odio al amor hay solo un paso.
Del hombre bruto, no sale ningun fruto.
Del cuero sale la correa.
Del agua vertida, nunca toda recogida.
Deja de mirar la puerta que se cerro, pues nunca encontraras la que se ha abierto frente a ti.