Las pequeñas mezquitas de barrio irán surgiendo al alcance de la voz (el Islam prohibe llamar a la oración por medios que sean mecánicos, como las campanas). Los espacios más o menos amplios se convierten en mercados móviles o zocos, para aquello que no tiene gran valor o ne-cesidad de almacenaje, para lo cual existen las alcaicerías, conjuntos de tiendas que por la no-che se cerraban. El resto de las callejas se construía más o menos arbitrariamente según lo de-terminase las construcciones de habitáculos, con viales estrechos, muchas veces terminando en "fondos de saco". Las casas se determinan por un patio central, más o menos ajardinado.