De todas maneras, el lector implícito que construye nuestro autor es un receptor culto, por eso la supresión argumental que supone la elipsis puede ser recuperada sin inconvenientes: el persa es vencido por el español porque éste hereda los atributos guerreros de los griegos, y porque actualiza la destrucción del imperio persa por las huestes de Alejandro Magno, en función de la alegoría ya explicada.
Así termina el libro. La confirmación de que se trata efectivamente del final está garantizada por la rúbrica con la expresión laus Deo tras la última octava. Sabemos que Cunedo siguió escribiendo después de la Alegoría: en 1644, su Elogio de Felipe III fue publicado en el taller de Juan Fernández de Fuentes, también en Murcia.
La linealidad se interrumpe permanentemente con la presencia de encantamientos, acontecimientos taumatúrgicos donde se mencionan seres fantásticos (gigantes, sierpes voladoras, dragones, grifos), magos y ordalías reservadas al héroe. El mismo Cunedo es consciente de que una obra rizomática en exceso dificultará la comprensión de los hechos principales que intenta transmitir:
Procura, ò musa mía, ya olvidarte
de ternezas, regalos y favores
retrocediendo a la primera parte
pues mi intento no ... (ver texto completo)
En el citado poema confluyen materiales de procedencia variada, entre los que destacan fundamentalmente la materia de Troya, la materia de Bretaña, la épica culta del Renacimiento y los libros de caballerías castellanos del siglo XVI. La materia de Troya se inserta a través de los principales héroes del poema, que se nos presentan como descendientes de los dos bandos que lucharon sangrientamente en las guerras de Troya. Así se inicia el poema de Cunedo, con una sinopsis argumental seguida del tradicional ... (ver texto completo)
La evolución lingüística de este concepto es analizada por Thomas Zotz en su artículo El mundo caballeresco y las formas de vida cortesanas, incluido en el citado libro de Josef Fleckenstein, donde Zotz informa que “las denominaciones en lengua vernácula atestiguadas ya desde finales del siglo XI demuestran la función desempeñada por el caballo de batalla para el miles loricatus, el caballero armado: el término francés antiguo chevaliers deriva del latín caballarius (originariamente, mozo de cuadra), ... (ver texto completo)
Un escrito anónimo dirigido a Felipe IV, hacia 1621, inspirado o escrito por Cellorigo probablemente, recoge este estado de ánimo en todos sus aspectos: El descuido de los que gobiernan es sin duda artífice de la desventura y puerta por donde entran todos los males y daños en una república, y ninguna, pienso, la padece mayor que la nuestra por vivir sin recelo ni temor alguno de ruin suceso, fiados en una desordenada confianza”. La crisis de la sociedad del siglo XVII, de la mano de la crisis económica, ... (ver texto completo)
Maravall explica esta coyuntura histórica de la siguiente manera: “La época del Renacimiento fue capaz de tomar una actitud de confianza en la capacidad humana para reformar una realidad (...) Pero si la intervención del hombre puede sanar, también puede empeorar una situación. La desacertada manipulación de los hombres en el gobierno puede errar y entorpecer el restablecimiento de una crisis; puede incluso provocarla. Y la forma en que se da la conciencia de crisis en el siglo XVII, tanto en el ... (ver texto completo)
Pero el desprestigio del que goza también en la actualidad es un efecto residual de tiempos pasados, que lo mantiene desplazado del canon vigente. Así lo creen Daniel Eisenberg y Carmen Marín Pina en su reciente relevamiento bibliográfico de los libros de caballerías: “Aunque se ha avanzado en la recuperación del género, resta mucho por hacer. Los libros de caballerías no se han librado todavía de la condena de Cervantes, y sólo unos pocos han podido reeditarse (...) Y si todos estos factores no ... (ver texto completo)
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Arzones son secciones de la parte anterior y posterior de la silla de montar.
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Un vasallo es aquella persona vinculada a un señor feudal por una relación de fidelidad y dependencia. Una relación similar unía a los señores feudales con el rey; por eso el Cid Campeador llama al rey Alfonso “mi señor”. Se trata de la forma de organización social característica de la Edad Media.
Surgió así el espíritu de aventura entre los señores de Occidente, quienes comenzaron a soñar con lugares distantes, llenos de encanto y de misterios. Estos sueños se sumaron a un nuevo factor: el nacimiento del espíritu cortesano, caracterizado por el refinamiento de las costumbres.
Entre los siglos XII y XIII, el papel de los caballeros en las batallas cambió sustancialmente. Con el advenimiento de las Cruzadas, el enemigo dejó de estar cerca para encontrarse en territorios alejados y desconocidos.
Es necesario aclarar que el héroe épico no posee poderes sobrenaturales (no vuela, no lanza rayos ni ve a través de los muros) sino que conserva las capacidades de cualquier mortal, sólo que en grado superlativo.