A decir verdad, la Nochevieja, no tuvo mucha relevancia en el
pueblo como tal. No iba más allá de alternar por los
bares y recordarla como la última
noche del año y se alternaba en pandilla con “chatos” (vasos de vino pequeños. Era tal el lio que se armaba con vino tinto, blanco con gaseosa o sin ella, que un conocido y estimado dueño de un
bar nos decía, nos preguntaba o nos sentenciaba: ¿Llenos o vacios…?
Los que querían divertirse con
bailes, cotillón o monsergas, no tenían más remedio que acercarse
... (ver texto completo)