36. El estudio de la mariología tiende, como a su última meta, a la adquisición de una sólida espiritualidad mariana, aspecto esencial de la espiritualidad cristiana. En su
camino hacia la plena madurez de
Cristo (cf. Ef 4, 13), el discípulo del Señor, consciente de la misión que Dios encomendó a la
Virgen María en la
historia de la salvación y en la vida de la
Iglesia, la toma como "Madre y Maestra de vida espiritual" (cf. Marialis cultus, 21, Collecto missarum de B. Maria Virgine, form. 32): con
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