Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Para el afeitado se empleaban jabones rudimentarios o de aceite, pero al acabar el trabajo solo se aplicaba agua, servida en aguamaniles de plata. El propio Marcial menciona también a una mujer que ejercía el oficio de barbero, aunque no tenía buena reputación.
Había multitud de demandas judiciales contra los barberos a causa de accidentes causados en el ejercicio de su profesión. Marcial recuerda a los transeúntes el peligro que un tensor puede entrañar:

“Aquel que aún no quiera descender al mundo de los muertos, que evite al barbero Antíoco… estas cicatrices en mi barbilla, si podéis contarlas, pueden parecer las de la cara de un boxeador, pero no se produjeron así, ni tampoco por las garras de una esposa enfurecida, sino por la maldita navaja y la mano de Antíoco. La cabra es el único animal sensato: al conservar su barba, consigue vivir escapando a Antíoco”. ... (ver texto completo)
En el siglo III a. C. algunos romanos comenzaron a afeitarse la barba, aunque la práctica no se generalizó hasta que Escipión el Africano lo puso de moda a comienzos del siglo II a. C. Las clases más humildes no siempre seguían la moda. Esto era lógico teniendo en cuenta que un romano consideraba muy difícil afeitarse por sí mismo, y lo normal era acudir a las barberías que podían encontrarse por toda la ciudad. En el Imperio Romano, los servicios de peluquería corrían a cargo del tonsor, entre cuyos ... (ver texto completo)
Quitarse demasiado vello se consideraba afeminado, pero lucirlo en todo su esplendor resultaba demasiado rústico para el gusto romano. Había que encontrar, pues, un término medio. Para la depilación se utilizaba pasta de resina o piedra pómez. Las ancianas, por cierto, no se depilaban: esto se hubiera considerado ridículo, puesto que se veía fundamentalmente como una preparación con connotaciones sexuales
Secretos de belleza en la antigua Roma

Vanidad - Guillaume Seignac

El uso de cosméticos en la antigua Roma no era exclusivamente femenino. También los hombres recurrían a ellos para mejorar su aspecto, si bien la sociedad más conservadora solo consideraba aceptable el empleo de perfumes y la depilación. Un esfuerzo excesivo por mejorar el aspecto, habría provocado que un hombre cayera en el ridículo durante la época de la República. No obstante, eran muchos los que se maquillaban, se peinaban y cuidaban su cuerpo con baños y masajes, preocupados por la estética casi hasta la obsesión. ... (ver texto completo)
El papiro Ebers, especie de enciclopedia médica que data de los tiempos de Amenofis I, nos ha legado algunos consejos de belleza al gusto egipcio:

“Incienso, cera, aceite de oliva fresco y juncia. Aplasta, machaca dentro de leche fresca y aplica sobre el rostro durante seis días. ¡Verás el resultado!”

Y atención, porque aquí viene una receta que podría ser del interés de alguno de los caballeros que nos visitan. Se trata de un remedio para hacer crecer el pelo de los calvos:

“Grasa de león; ... (ver texto completo)
El desnudo no era ofensivo. Por el contrario, había varios trabajos que requerían que la gente no llevara ropa. Era el caso de los pescadores y de otros trabajadores manuales. A las clases altas, sin embargo, les gustaba lucir ropa a la última moda. Esta cambiaba mucho, pero siempre incluía joyas. Incluso los pobres las llevaban, aunque no de oro ni piedras preciosas. No se trataba solamente de un elemento decorativo, sino que normalmente eran también un amuleto.
A veces se ponían sandalias de cuero adornadas con cuentas y joyas, pero normalmente caminaban descalzos, por lo que los pies se ensuciaban mucho. Por eso las clases altas tenían bañeras de madera o de barro para los pies.
Los antiguos egipcios tenían una extraordinaria fijación con la limpieza. Los baños eran una especie de ritual, sobre todo para las mujeres. Aquellos que no tenían demasiado acceso a una higiene en condiciones sufrían el mayor de los desprecios. Se bañaban con natrón, también empleado en el proceso de momificación, pero con el tiempo fue sustituido por jabones de importación que eran luego perfeccionados en Egipto. Las clases más altas podían bañarse en sus propios domicilios, mientras que la mayoría ... (ver texto completo)
El tatuaje, normalmente a base de alheña, se consideraba erótico. Especialmente bailarinas, sirvientas y prostitutas exhibían tatuajes en diversas partes de su cuerpo.
El cráneo se frotaba con aceites perfumados después de lavarlo, pero más peligrosos que los piojos eran los parásitos que anidaban en las ropas y en el cuerpo, y que podían transmitir enfermedades como el tifus. Según Herodoto, los sacerdotes se depilaban todo el cuerpo para librarse de ellos. Además los egipcios consideraban un signo de impureza la abundancia de vello. De hecho, los hombres rara vez exhibían algo más que un fino bigotito y una perilla, prefiriendo la mayoría ir completamente rasurados. Tampoco les gustaba el vello en el pecho, y a veces ni siquiera en las piernas. Para el afeitado utilizaban pinzas, cuchillos o navajas, y aceite como loción. Las prostitutas y bailarinas eliminaban el vello de los brazos y partes íntimas. Para asegurar la máxima eficacia de la depilación, se aplicaba primero una crema para suavizar la piel. ... (ver texto completo)
Los peinados solían ser bastante elaborados, y requerían muchas horquillas. También podía adornarse el cabello con peinetas y joyas. Sobre ellas los nobles llevaban a veces un tocado hecho a base de minerales raros y joyas.
Para evitar los piojos solían afeitarse la cabeza. Utilizaban pelucas, a veces elaboradas con cabello humano, pero normalmente tenían que conformarse con mezclar pelo de caballo, hojas de palmera, paja, lana de oveja o fibras vegetales. Llevaban extensiones y trenzas, y cuanto más elaborada y de mejor calidad fuera la peluca, mayor status social denotaba. La de una mujer se suponía que realzaba su sensualidad, y solía ser mucho más compleja y larga que la de los hombres. Durante el Imperio Antiguo ... (ver texto completo)
Los perfumes egipcios eran famosos en todo el Mediterráneo. Plinio habla de uno que aún conservaba toda su fragancia al cabo de ocho años. Los elaboraban fundamentalmente a base de plantas: raíces, hojas o flores de alheña, canela, trementina, lirios, rosas, y almendras amargas se empapaban en aceite y a veces se sometían a un proceso de cocción. Se extraía la esencia exprimiendo la mezcla y se añadía aceite para producir el perfume líquido, mientras que para cremas y ungüentos se agregaba cera o ... (ver texto completo)
Como secretos de belleza empleaban a veces curiosos preparados, como por ejemplo excrementos de cocodrilo en baños de barro, en la creencia de que eso reafirmaba y tonificaba la piel. También recurrían a la leche y la miel, por considerar que dejaban la piel tersa y fina. Para protegerse de los estragos del sol se frotaban la piel con aceites hidratantes y masticaban raíces de la planta llamada amni majus. Combatían las arrugas frotándose aceite de oliva, sésamo y almendras, mezclado con otras sustancias ... (ver texto completo)
Los recipientes de los cosméticos forman parte de los primeros hallazgos arqueológicos. En Saqqara aparecieron fragmentos de un cofre con 30 compartimentos para ungüentos. Las vasijas que contenían los productos de belleza al principio fueron fabricadas en granito y basalto, y más tarde de alabastro, aunque también se encuentran otros materiales como el marfil. Se cubrían con trozos de cuero atados a su cuello.
Incluso después de muerto era preciso cuidar el aspecto. Cuando uno comparecía ante los dioses debía observar ciertas normas en la vestimenta y el maquillaje para causar buena impresión: según el capítulo 125 del Libro de los muertos, era necesario que se presentara limpio, calzado con sandalias blancas, los ojos pintados y ungido con el mejor aceite de mirra. Debido a la importancia que se concedía a los cosméticos en el Más Allá, estos se encontraban entre las ofrendas que se dejaban en las tumbas.
Hombres y mujeres egipcios se preocupaban mucho por su aspecto. Vigilaban su peso, para lo cual comían más fruta y vegetales y menos carne de lo que se hace hoy día. Las mujeres eran de baja estatura, y procuraban mostrarse delgadas, con bustos bien redondeados, cinturas finas, caderas rotundas y vientres planos. También los hombres solían ser delgados, llegando a parecer frágiles en ocasiones.
Aplicaban Kohl a los ojos con un palillo. Esto era, además, un buen método para retener el polvo y la arena y evitar que entrase en los ojos. Maquillaban tanto el párpado inferior como el superior, extendiéndolos con una línea, y las cejas se pintaban de negro. La mayoría de la gente se maquillaba personalmente, pero aquellos que podían permitírselo recurrían a profesionales tanto para los cosméticos como para la manicura o pedicura.
La base solía ser el aceite, extraído del fruto del balanites aegyptiaca o de la moringa y mezclado con sustancias que servían de pigmento. Todo se molía y se mezclaba con goma o con agua hasta hacer una pasta fácil de aplicar. Había maquillaje blanco, negro elaborado con carbón, plomo, galena o pirolusita; verde a base de malaquita machacada, rojo que se aplicaba a labios y mejillas y azul extraído del lapislázuli. Con alheña (henna) teñían las uñas de amarillo o naranja. El color de las uñas, por ... (ver texto completo)
Secretos de belleza en el antiguo Egipto

En Egipto los cosméticos no eran ningún lujo, sino algo al alcance de todos. La única diferencia estaba en la calidad de los productos utilizados. Tanto hombres como mujeres seguían las últimas modas en peinados y maquillaje, que no solo usaban por razones estéticas, sino también terapéuticas, pues pensaban que los ungüentos tenían efectos mágicos y curativos. Los cosméticos ayudaban a proteger la piel contra el ardiente sol de Egipto, y otra curiosa ventaja ... (ver texto completo)
Buén fín de semana. saludos. rs
Sin embargo, los gatos que vivían en los templos no gozaban de la misma suerte. Cada templo poseía los suyos, todos bajo el cuidado del Guardián de los Gatos, un puesto muy importante y que se transmitía de padres a hijos. Los animales vivían en jaulas de madera hasta que les llegaba el momento de ser sacrificados. Un examen de 55 gatos momificados demostró que varios de ellos tenían el cuello roto, lo que parece indicar que, pese a estar tan protegidos por la ley, los sacerdotes del templo podrían matarlos y utilizarlos luego como ofrendas a Bast. ... (ver texto completo)
Una gata célebre fue la del príncipe Tutmosis, hijo de Amenhotep III. Tamit fue momificada con los más altos honores y en su sarcófago se grabaron los dioses Isis, Neftis y los cuatro hijos de Horus. El sarcófago se encuentra actualmente en el Museo de El Cairo.
Otro ejemplo del trato especial que daban a sus gatos nos lo proporciona Herodoto cuando relata que "al declararse un incendio, es sorprendente lo que sucede. La gente se mantiene a cierta distancia cuidando a los gatos y sin preocuparse de apagar el fuego”.
Se cuenta que en una ocasión los egipcios se rindieron a los persas a causa de los gatos. Un general persa, conocedor del gran amor y reverencia con el que el enemigo trataba a sus gatos, ordenó a sus soldados que capturaran la mayor cantidad posible. Cuando tuvieron suficientes se presentaron de nuevo para el combate utilizando a los gatos como escudos. Los egipcios se horrorizaron al ver a los animales sobre el campo de batalla. Antes que arriesgarse a lastimarlos, prefirieron rendir la ciudad ... (ver texto completo)
La estima por los gatos tuvo su reflejo en la ley: matar a uno de ellos estaba castigado con pena de muerte, y ni el propio faraón podía indultar al criminal. También había leyes que prohibían su exportación. Los mercaderes fenicios con frecuencia hacían contrabando de gatos y los vendían en países mediterráneos. Los egipcios llegaron a enviar ejércitos a tierras extranjeras para recuperarlos.
Su popularidad fue en aumento entre todas las clases sociales. Para los pobres era también tan importante que en tiempos de hambruna preferían morir antes que comer un gato. Muchos padres egipcios daban a sus hijos nombre de felino, especialmente a las niñas, de ahí que muchas se llamaran Mit o Miut. Eran tan queridos que la gente los cuidaba como si de sus propios niños se trataba, y cuando uno moría todos en la casa guardaban luto riguroso durante 70 días y se afeitaban las cejas en señal de duelo. ... (ver texto completo)
Se hacían numerosas estatuillas de bronce, la mayoría de ellas destinadas a santuarios o bien con propósitos funerarios. El primer hallazgo de una figura de gato apareció en la tumba de Ti en Saqqara. Data del 2563 a. C. Y el primer nombre de un gato del que se guarda registro, Bouhaki, fue tallado en la tumba de Hana, en la necrópolis de Tebas
Los gatos, a los que los egipcios daban el onomatopéyico nombre de Miw o Mau, se convirtieron en mascotas queridas y apreciadas a partir del reinado de Tutmosis III. Aparecen entonces situados junto a sus amos, especialmente bajo el asiento que ocupa la mujer, como pretendiendo enfatizar la femineidad. Los objetos de uso cotidiano comenzaron a ser adornados con estos animales: brazaletes, pendientes amuletos para collares. Las mujeres se maquillaban mientras se contemplaban en espejos de mangos decorados ... (ver texto completo)
El culto a Bastet se prohibió finalmente por decreto imperial hacia el año 390 a. C. El gato siguió siendo un animal de compañía, pero ya no se le adoraba en los templos.
Su oponente era la diosa Sekhmet, con cabeza de león. Representaba la fuerza destructiva, y por tanto era la diosa de la guerra y de las plagas. Pero Ra consiguió domesticarla, se supone que emborrachándola, de modo que finalmente se convirtió en una poderosa protectora de los humanos. Las dos diosas juntas simbolizaban el equilibrio de las fuerzas de la naturaleza, pero Bastet, aunque habitualmente pacífica, era impredecible, y cuando se enojaba podía llegar a ser tan feroz como Sekhmet.
Bastet defendió al dios sol Ra, del que según algunas versiones era hija y esposa, contra los ataques de la serpiente Apofis, deidad del mal. Tuvo su propio templo en Bubastis, un lugar al que decenas de millares de egipcios acudían a rendirle culto. Los sacerdotes elegían un gato al que adoraban como si fuera la encarnación de la propia diosa. Una vez al año, en torno al 31 de octubre, se celebraba el festival de Bastet. Era una gran multitud la que peregrinaba entonces. Al atardecer una procesión ... (ver texto completo)
La primera diosa gata de la que se tiene conocimiento es Madfet, que aparece matando una serpiente con sus garras. Una de las más famosas fue Bastet, también llamada Bast, a veces representada con cuerpo de mujer. Simboliza la fertilidad y la maternidad. Protegía, por tanto, a las mujeres, pero también a los niños, a la familia en general y a los gatos domésticos. Se encargaba de mantener alejadas las enfermedades y los malos espíritus; era la diosa del amanecer, de la música, la danza, el placer ... (ver texto completo)
En el Libro Sagrado de los Muertos, los faraones asimilaban el gato al dios Ra. En el capítulo XVII, el dios dice: "Yo soy el gato cerca del cual se abrió el árbol Iched en Heliópolis la noche en que fueron destrozados los enemigos del Señor del Universo.
Los antiguos egipcios los domesticaban como método eficaz para acabar con las ratas que entraban en sus graneros y proteger así sus cosechas. Por tanto, los gatos garantizaban el alimento durante todo el año. Admiraban su agilidad y su carácter dulce, misterioso y tranquilo, pero también su habilidad para matar alimañas, y especialmente las peligrosas cobras y los escorpiones. Más adelante se emplearon en las actividades de caza, sobre todo de aves, sustituyendo al perro en estas labores. Pronto ... (ver texto completo)
Los gatos sagrados de los egipcios

El hallazgo de los restos de un gato junto a los de un humano en una tumba de Chipre induce a creer que la relación entre el hombre y el gato es mucho más antigua de lo que se pensaba, remontándose al séptimo milenio a. C. Antes de ese descubrimiento se creía que eran los egipcios quienes habían comenzado a domesticarlos durante la época de los faraones, en el tercer milenio a. C.
El momento llegaría, pero seguramente no imaginaba lo lejos que estaba: habría de esperar 24 años, y tampoco entonces lograría retener su corona mucho tiempo.
Estanislao se disfraza de oficial francés para viajar hasta allí, pero cuando llega se entera de que el rey de Suecia ha partido ya. Cansado de tanta lucha que apenas le ha proporcionado alguna satisfacción, le pide a Carlos que le conceda una posición en Europa, y con eso se dará por satisfecho. Así fue nombrado duque de Zweibrücken, y de rey de Polonia pasaba a gobernar una pequeña ciudad situada en un valle. Sin embargo, él está contento: en aquel hermoso lugar de no más de cinco mil habitantes ... (ver texto completo)
Son malas noticias para Estanislao, que sabe que si se ha sostenido hasta entonces es gracias al rey de Suecia. Ahora Augusto, envalentonado, afirma que ha sido obligado a abdicar y empuña de nuevo las armas. Cuando avanza sobre Varsovia, Estanislao lo ve todo perdido y decide abandonar Polonia para reunirse con su familia. No desea luchar por su corona, pero Carlos XII se resiste a abandonar la causa y le invita a reunirse con él en la Turquía europea, donde se encontraba desde la derrota en Rusia.
A pesar de todo, la posición de este último era tan precaria que encuentra más seguro alejar de Polonia a su esposa y sus hijas y buscarles asilo en la Pomerania sueca. Consciente de la fragilidad de su trono, no quiere acompañar a su aliado Carlos XII cuando éste emprende una loca campaña contra el zar. Fue una decisión afortunada, porque esta vez Carlos midió mal sus fuerzas y no tuvo en cuenta los estragos del invierno ruso, todo lo cual lo condujo a una contundente derrota que contribuirá a que ... (ver texto completo)
Como Augusto continuaba la guerra desde sus dominios de Sajonia. Carlos decide invadirlo para poner fin a su resistencia y, cuando llega a las puertas de Dresde, el rey se rinde y acepta abdicar en Estanislao.
Pero esta proclamación no resolvía el conflicto, puesto que Augusto no se mostraba nada dispuesto a ceder la corona. Cuando el rey de Suecia se ve obligado a poner rumbo al norte para combatir a los rusos en compañía de Estanislao, Augusto aprovecha para emprender el camino a Varsovia y ponerle cerco. Aunque logra momentáneamente su objetivo, cuando regresa Carlos XII es expulsado de nuevo. Tras haberse hecho con el control del Estado, Estanislao y Catalina eran consagrados en la catedral de San ... (ver texto completo)
El rey de Suecia quedó gratamente impresionado por Estanislao. Carlos quiere destronar a su enemigo, Augusto II, y poner a otro en su lugar. En esos momentos resuelve que aquel joven polaco que comparece ante él podría ser muy indicado, de modo que convoca una nueva asamblea y se asegura de que sea elegido rey. Era el 12 de julio de 1704.
Estanislao aún era joven entonces. Había nacido en 1677, en el seno de una familia que había dado leales servidores a los reyes de Polonia y, aunque mucho fue lo que viajó por toda Europa, eligió como esposa a una rica heredera polaca: Catalina Opalinska Benz. De su unión nacieron dos hijas: Ana y María Leczinska, aquella que un día se convertiría en reina de Francia al casarse con Luis XV.
El rey de Sajonia se había convertido en Augusto II de Polonia, pero pronto los polacos tendrán razones para arrepentirse de su decisión, porque el nuevo soberano entra a sangre y fuego, arrasando los lugares por donde pasa. Todo aquello que no resultaba destruido, era entregado al pillaje. No satisfecho con estos desmanes, lanza a Polonia a una guerra contra Suecia infravalorando a su joven monarca, Carlos XII. Todavía no sabía que había ido a topar con un magnífico militar y estratega. Carlos avanzó ... (ver texto completo)
A finales del siglo XVII fallecía Juan III Sobieski. Su muerte trajo consigo el desencadenamiento de una dura pugna entre las familias que aspiraban a sucederle, y para atajarla el cardenal primado decidió que la elección quedara reducida a dos candidatos que no fueran polacos. Estos eran el rey de Sajonia, Federico Augusto, y el francés príncipe de Conti, pariente de Luis XIV y que fue el que se alzó con la victoria por un estrecho margen. Pero el perdedor no se conformó y, aprovechando que su rival ... (ver texto completo)
El primer reinado de Estanislao I de Polonia

Polonia ofrecía una característica muy peculiar: a pesar de ser gobernada por un rey, en realidad, y aunque de modo atípico, era una república. Cuando fallecía un rey, toda la nobleza se reunía en un barrio de Varsovia para elegir sucesor, una gran asamblea que era presidida por el cardenal primado. Además, el poder del soberano nunca era absoluto, sino que estaba sometido a la fiscalización de la Dieta y el Senado, que eran quienes votaban las leyes.
Pero la joya de la corona es este:

Un barbero, un profesor distraído y un calvo van juntos de viaje y acampan para pasar la noche. Deciden turnarse los tres para vigilar el equipaje, y el barbero se ofrece voluntario para ser el primero mientras los otros dos duermen. Pero pronto se aburre, y para matar el tiempo se pone a afeitar el cráneo del profesor. Cuando termina su turno despierta a este último, que se toca la cabeza y exclama:

—Ese barbero es un auténtico idiota: ha despertado al calvo ... (ver texto completo)
Un hombre fue a ver a un adivino y le preguntó sobre su familia. El adivino contestó:

—Todos están bien, especialmente tu padre.

Esto desconcertó mucho al hombre, que le dijo que su padre llevaba diez años muerto. Pero el adivino sabía defender su oficio y no dio su brazo a torcer:

—No tienes ni idea de quién es tu padre.