Mensajes de ALCONCHEL DE LA ESTRELLA (Cuenca) enviados por Qnk:

Se oyó un curioso zumbido, como el batir de alas de hadas y, ¡plop!, sobre el plato de la mesa de la cocina apareció una sarta de salchichas. Federico las observó humeando en el plato y relamió sus labios.

Magda le dio con una hogaza de pan en la cabeza, gritando:
Federico exclamó irritado: - ¿Cómo? ¿Que no está la cena? ¿Cómo voy a tomar decisiones importantes con el estómago vacío? No creo que sea pedir mucho. ¡Qué gandula eres, Magda! ¡Ojalá hubiera algo preparado..., aunque fueran unas pocas salchichas!
Mira: un palacio para mí y una corona de rey para ti. Para mí he pedido belleza, para ti larga vida. Pediremos una reina que nos haga de criada y oro y joyas... ¡He estado tan ocupada haciendo la lista que no me ha dado tiempo de preparar la cena!
El cogió la carta bruscamente y la leyó despacio.

-Hemos de sacarle a esto el máximo provecho, Magda. No debemos precipitarnos. Tres deseos que pueden hacernos ricos, importantes, famosos. Pero debemos pedir lo que más nos convenga.

Magda se levantó de un salto y dijo:

-Ya tengo hecha una lista.
Qué te pasa? -preguntó él de malos modos.

-Entra y cierra la puerta, Federico. No vas a creértelo, pero he recibido una carta de las hadas. ¡Nos han concedido que expresemos tres deseos!
Los tres deseos

L05 TRES DESEOS

Cuando Federico llegó a su casa una noche, malhumorado y refunfuñando como de costumbre, encontró a su mujer sentada en la silla de la cocina con una expresión muy rara. En el regazo tenía una carta arrugada.
Foreros a pasar buén fín de semana.
En 1901, el propio Ayuntamiento de Valencia, otorgó los primeros premios municipales a las mejores Fallas. Este fue el comienzo de la unión entre el pueblo y el poder político, evolucionando con pasos agigantados esta fiesta popular en número, estructura y organización.
Sobre 1870 se persiguió duramente los festejos populares como el Carnaval y las Fallas. Esta presión provocó que en 1885 surgiera un movimiento en defensa de las tradiciones típicas, otorgando la revista "La Traca" premios a los mejores monumentos falleros. Este hecho provocó la competición entre los vecinos y dio lugar al nacimiento de la falla artística, donde no desaparecía la crítica, pero predominaba la preocupación estética.
Estas Fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas que reproducían hechos sociales censurables y critica social siempre con sentido del humor.
En el siglo XVIII, las Fallas se reducían a piras de materiales combustibles que recibían el nombre de Fallas y quemaban al anochecer de la víspera de San José
MALO
Un hombre compra un tigre con la ilusion de exhibirlo en su pais y el hombre pone un anuncio que dice; VEA AL TIGRE POR $20.
EL hombre ve que nadie se acerca y pone orto cartel que dice:
VEA AL TIGRE POR $10.
NAdie se le acerca y cambia el cartel:
VEA AL TIGRE GRATIS.
EL local se lleno de gente y el hombre cierra todas la puertas y dice;
SALIDA DEL LOCAL $1000 O SUELTO AL TIGRE.
Los 3 amigos.

Habia un chileno un peruano y un argentino, el chileno fumaba cigarrillos, el peruano embarazaba a todas las mujeres, el argentino era bueno para el vino.
Llega el diablo y le da al chileno 100 cajetillas de cigarro, al peruano 100 mujeres y al argentino 100 botellas de vino.
Al otro dia el diablo le pregunta al argentino:
-te tomaste todas las botellas?
y el argentino le dice q si.

Despues le pregunta al peruano si embarzo a las mujeres. y el peruano dijo q si.
... (ver texto completo)
.- Carlos! ¿Qué es todo esto?
Es mi cajón de cocina ordenado, dijo. Ella no pudo evitar reír y le envolvió con sus brazos dándole un enorme beso. Vamos a ordenar tu cajón juntos ahora.
Carlos la siguió escaleras arriba, y al entrar vieron como el gato estaba sentado enfrente del acuario de peces mirando con nerviosismo como estos nadaban. Corrió bajo la cama cuando vio a Carlos y a su mamá entrar. Esta se arrodilló y levantó la manta de la cama para sacarlo. Entonces descubrió que debajo estaban un montón de juguetes, libros, coches, camisas y zapatos, tazas de plástico vacías y envoltorios de chocolatinas y por último un sándwich a medio comer en un plato.
.- Vamos a inspeccionar tu cuarto ahora, ¿de acuerdo.
Bueno, ya ves cómo las cosas se pierden, o se rompen, cuando no están ordenadas y en su sitio. Pero, ¿qué voy a hacer con todo esto?
Yo sé, es muy fácil, dijo Carlos y cogiendo todas las cosas que estaban sobre la mesa las fue poniendo tal como las cogía dentro del cajón de la cocina. Cuando acabó de hacerlo cogió el cajón y volvió a ponerlo en su sitio. “Ya está todo ordenado
Su mamá le miró con recelo y pensado como había ordenado su habitación.
Tal vez. Pero todavía no hemos encontrado las chuches que tenía aquí. Ambos miraron el enorme montón de cosas que se distribuían por toda la mesa de la cocina.
.- Es divertido hacer esto juntos, dijo.
.- Bueno! dijo la señora Alicia y salió corriendo de la habitación y de la casa.
Cuando la puerta se cerró de golpe Carlos y su mamá se echaron a reír hasta que el bigote se le cayó del labio y los dientes de vampiro de su madre salieron despedidos de su boca con tanta risa.
Carlos se sentó en las rodillas de su mamá.
.- Querida podrías darme un poco de azúcar para mi pastel, y de paso vigila a tu gato para que no entre en mi casa, que la última vez se comió parte del pastel.
Justo en ese momento, Carlos se sentó en el cojín de la risa y dejó escapar un enorme ruido, que no tenía nada que envidiar a un trueno enorme. El gato pegó un saltó, y salió corriendo a toda velocidad con el pelo todo erizado y super asustado.
La señora Alicia entró en la cocina. Su boca se abrió.
Era su vecina, la entrometido y cotilla señora Alicia. Ella siempre estaba quejándose de todo y criticando a todos.
De repente se oyó un golpe en la puerta trasera. Una voz gritó. Hola, soy yo. Me he quedado sin azúcar.
.- ¿Qué es esto mami?
Es un cojín de la risa, dijo mamá. Te tienes que sentar en él y entonces hace ruidos muy, muy groseros.
De pronto vió una cosa gomosa plana.
Me acuerdo de esto, dijo Carlos mientras sacaba una bolsa de plástico. Esto es de mi disfraz de pirata. En el interior había un parche negro para el ojo, un falso bigote negro y unos grandes pendientes de oro.
Le quitó el forro pegajoso al bigote postizo y se lo puso en el labio superior, luego encontró un pincel en el cajón y su madre le pintó una cicatriz roja por su mejilla usando la sangre falsa, que le daba el aspecto de ser un feroz pirata. Con el parche y los pendientes estaba perfecto.
... (ver texto completo)
Carlos continuó mirando y encontró algunos dientes de vampiro, una cara pintada de blanco, uñas de plástico para las manos de una bruja y gel para el cabello. Mamá sacó una peluca de pelo brillante. Era de color verde y tenía muelles que colgaban de la parte superior y que acababan en unas bolas tambaleantes de múltiples colores. Las bolas eran de trocitos de cristal y con la luz se veían múltiples colores. Se la puso en la cabeza mientras seguían mirando. Carlos encontró unos elásticos del pelo ... (ver texto completo)
.- No me acuerdo de eso.
.- ¿Qué es esto? Preguntó Carlos, sosteniendo una botella de plástico llena de un líquido rojo. Su madre se rió.
Es sangre falsa, la tenemos guardada desde una fiesta de Halloween de hace varios años. Tu padre y yo te llevamos vestido como un bebé vampiro. Estabas realmente aterrador
Sacó el cajón y se lo llevó a la mesa. Carlos se arrodilló encima de una silla para mirar dentro. Había un montón de cosas aburridas como grapadoras y recetas de cocina, pero había un montón de cosas interesantes.
.- Tienen que estar en el fondo del cajón, dijo. Vamos a tener que echarle una mirada más detenida.
Carlos sacudió la cabeza.
.- ¿Ha habido suerte? Preguntó su mamá.
.- ¿Puedo tener ahora mi premio ahora?
.- Muy bien. Sácalo del cajón de la cocina, puedes coger una piruleta y varios chicles.
Cuando llegó a la cocina, se acercó a la cómoda y abrió el cajón que le había dicho su madre y buscó las golosinas.
Cuando su mamá volvió, se quedó asombrada, no había ningún rastro de juguetes, libros o ropa. Todo había desaparecido.
Estoy impresionada y muy contenta, dijo mamá. Pero voy a inspeccionar detenidamente tu trabajo más tarde para ver si todo esta tan perfecto como parece.
Fue muy fácil, dijo Carlos.
.- Pero mami, estoy muy ocupado, argumentó Carlos, “y además es muy aburrido hacerlo yo solo. ¿No me puedes ayudar?
.- No, no puedo, yo tambien estoy muy ocupada. “Pero te voy a dar un bonito premio si haces un buen trabajo. Su madre se fué y Carlos obediente se puso a ordenar todo su cuarto.
.- ¿Por qué? repitió su madre con claros signos de enfado. Porque no se puede tener un desastre de como el que tu tienes aquí, cuandos las cosas no se guardan en su sitio se rompen, se pierden y cuando vas a buscar algo que necesitas con urgencia y rapidez jamás se encuentra. Quiero que te pongas inmediatamente a ordenar, y no puedes jugar hasta que acabes.
.- ¿Por qué? Preguntó Carlos.
.- Pero como puedes tener así la habitación, dijo mamá. Es necesario ordenarlo todo y poner cada cosa en su sitio.
La habitación desordenada

Un domingo por la mañana, la mamá de Carlos fué a despertar a su hijo y subió las escaleras de la casa para entrar en su habitación. O lo intentó. Porque había tal desorden en él, que sólo pudo asomar la cabeza por la puerta. Carlos, que ya se había despertado, estaba sentado en medio todo ese desorden leyendo tranquilamente un libro.
Hola Luis Angel, puedes poner nombre a ese grupo de amigos.

Un saludo. rs
- ¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.
Y se irguió aún con mayor arrogancia que antes; y los chambelanes continuaron portando la inexistente cola.
-Hay que seguir en la procesión hasta el final.
Aquello inquietó al Emperador, porque pensaba que el pueblo tenía razón; pero se dijo:
- ¡No lleva traje! -gritó, al fin, todo el pueblo.
- ¡Pero si no lleva nada puesto! ¡Es un niño el que dice que no lleva nada puesto!
- ¡Dios mio, escuchad la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo empezó a cuchichear sobre lo que acababa de decir el pequeño.
- ¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.