Juan ya hacía un buen rato que estaba de vuelta y, al ver que Elisa no regresaba, se encaminó al trigal para ver lo que había segado. Cuando vio que ni siquiera había tomado la hoz, pues dormía plácidamente, se fue a
casa para traer una red de
cazar pájaros, que tenía colgados muchos cascabeles, y luego la enganchó alrededor del cuerpo de Elisa; pero ella siguió durmiendo. Regresó Juan a su casa, cerró la
puerta y, sentándose en una silla, se puso a trabajar. Por fin, cuando ya era de
noche, se despertó
... (ver texto completo)