Aquí va otro reto: El de encontrar nidos.
Aprovechando el recreo y los días de asueto, nos retábamos a ver quien conocía mas nidos: no valían los que conocían otros, con lo cual era complicado ser el líder. Se contabilizaban por especies: Pombos, rolas, piagrros, pegas, pito verdeal merlos, milpéndoras, cotolobías. etc. No se contabilizaban los de las golondrinas, las cigueñas ni pardales.
Aprovechando el recreo y los días de asueto, nos retábamos a ver quien conocía mas nidos: no valían los que conocían otros, con lo cual era complicado ser el líder. Se contabilizaban por especies: Pombos, rolas, piagrros, pegas, pito verdeal merlos, milpéndoras, cotolobías. etc. No se contabilizaban los de las golondrinas, las cigueñas ni pardales.
Otro reto: el juego de la correa. Uno la guarda y los demás a buscarla.
El que daba con ella, se liaba a correazos, era para mearse de risa.
Hoy lo cuentas a mis nietos y ni caso. Están con la Tablet y el móvil.
Pero es lógico los tiempos cambian y ya no se juega en la calle. A excepto el fut bol. (pichanguitas)
El que daba con ella, se liaba a correazos, era para mearse de risa.
Hoy lo cuentas a mis nietos y ni caso. Están con la Tablet y el móvil.
Pero es lógico los tiempos cambian y ya no se juega en la calle. A excepto el fut bol. (pichanguitas)