En verdad es un
pueblo precioso, que he descubierto por casualidad hace unos dias, al volver de Plasencia a
Sevilla, nos desviamos buscando un sitio para
comer. No había nada abierto, solo hay 2
bares en el pueblo y estaban cerrados, el silencio era absoluto, por fin oimos voces una niña y un niño que jugaban con sus
bicicletas y amablemente nos explicaron lo de los bares, donde habia una
tienda que abriaa las 7 de la tarde y donde estaba el estanco. Nadie más en la
calle. Al marcharnos nos dimos
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