Recuerdo años 60-70. Un pueblo de Francia (Morcenx), muchísimos gunillenses residían en él. A finales de los sesentas era constante la llegada de alguna familia española nueva y de nuestro pueblo, fuese por relación familiar o por amistad, eran de las más numerosas, muchas, jóvenes parejas sin hijos, todas con ilusión de encontrar un lugar para darle un mejor bienestar a sus hijos. ¡Había mucha ilusión en esos primeros años y muy buena armonía entre los paisanos! Con el tiempo todo se difumina, también ... (ver texto completo)
MORCENX
Tendría ocho o nueve años cuando fui por primera vez a Francia, ya vivíamos en Navarra; era la primera vez que salía de España, que conocía otro país en donde no hablaban nuestra lengua y eso me causaba un verdadero estremecimiento, una inquietud infantil cargada de furor e impaciencia. Cogimos un tren hasta Irún y allá otro que nos introduciría en terreno galo. Llevaba mi padre una maleta de madera bien cerrada (le había dado dos vueltas de cuerda) un bulto grotesco con los vértices ... (ver texto completo)
Tendría ocho o nueve años cuando fui por primera vez a Francia, ya vivíamos en Navarra; era la primera vez que salía de España, que conocía otro país en donde no hablaban nuestra lengua y eso me causaba un verdadero estremecimiento, una inquietud infantil cargada de furor e impaciencia. Cogimos un tren hasta Irún y allá otro que nos introduciría en terreno galo. Llevaba mi padre una maleta de madera bien cerrada (le había dado dos vueltas de cuerda) un bulto grotesco con los vértices ... (ver texto completo)