! Que bonito relato! Lo viví con mi abuelo Ángel, se levantaba a esa misma hora que tu dices y ahi me ha faltado las vainillas, que eran galletas nuevas por aquel entonces, porque no siempre había perrunillas, ahora el aguardiente no faltaba en ningun hogar. Mi abuelo siempre al volver nos traía una bolsa de cacahuetes para los cuatro nietos. Que viaje mas duro el que tenían que recorrer, para el que iba porque si llevaba carga el animalito llegaba muy cansado y mi abuelo desde Lagunilla a Puerto
... (ver texto completo)
Es tal como me lo contaba mi padre.
Mily: el Lunes ya estaré en
Lagunilla cogiendo el libro de Miguel. Seguramente querrás decir el domingo, osea... pasado mañana en
Salamanca capital; bueno, a lo dicho, yo te llamo por teléfono cuando llegue y esté en un local de referencia. Nos vemos y, que tengas buen viaje.