Levo unos cuantos días, pensando en la petición de Jesus Izcaray y podría ser pura coincidencia, pero recuerdo muy vagamente, en mi niñez a dos hermanos que podrían ser los que él cita en su nota.
Lo que más recuerdo de ellos es el hecho de que los Domingos tocaban la guitarra y el laúd en un
salón donde se hacia
baile y del que era propietario Dámaso el carpintero y que radicaba al lado del
frontón donde se jugaba a la pelota mano. Recuerdo que Felix era cojo y que se le conocía por este apodo.
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