VACACIONES EN SALAMANCA (primera parte)
Ayer me invitaron a ir a la piscina. No quise. Me dolían las piernas un horror y preferí recuperarme tumbado en el sofá mientras veía las reiteradas películas del televisor. Mi consorte se fue sola. La persiana bajada para librarme del sol que daba sobre mi cabeza cuando llegaba el ocaso de su recorrido y se disponía a tomar el oeste me daba sueño. Un sueño interrumpido por intervalos de dolor que, bien pudiera hacerse confundir con dormitar, me acompañó ... (ver texto completo)
Ayer me invitaron a ir a la piscina. No quise. Me dolían las piernas un horror y preferí recuperarme tumbado en el sofá mientras veía las reiteradas películas del televisor. Mi consorte se fue sola. La persiana bajada para librarme del sol que daba sobre mi cabeza cuando llegaba el ocaso de su recorrido y se disponía a tomar el oeste me daba sueño. Un sueño interrumpido por intervalos de dolor que, bien pudiera hacerse confundir con dormitar, me acompañó ... (ver texto completo)