RAICES (PRIMERA PARTE)
Cuando me suscribieron mis padres en el colegio Hilarión Eslava allá por los años en los que, todas las provincias de España padecían de movimientos migratorios, mis hermanos mayores daban la cara ante unos navarros que nos llamaban gitanos y andaluces. Más duro lo tuve yo en clase aquellos años que, cada dos por tres, debía pelearme con algún que otro navarro de estos que me aguardaban a la salida de clase o, en otros lides, me acechaban frente a mi casa en un terraplén ... (ver texto completo)
Cuando me suscribieron mis padres en el colegio Hilarión Eslava allá por los años en los que, todas las provincias de España padecían de movimientos migratorios, mis hermanos mayores daban la cara ante unos navarros que nos llamaban gitanos y andaluces. Más duro lo tuve yo en clase aquellos años que, cada dos por tres, debía pelearme con algún que otro navarro de estos que me aguardaban a la salida de clase o, en otros lides, me acechaban frente a mi casa en un terraplén ... (ver texto completo)