Teniendo en cuenta que donde vivo no hay nada mas que montañas... ¡Como no me van a gustar los riscos y canchales! No obstante tambien disfruto de un paseo por las dehesas y encinares en las mañanas frias de invierno o primavera con los jirones de niebla mezclandose con el verde de la arboleda. A veces desde aqui se hecha de menos los espacios abiertos... Aunque tenemos el mar delante, claro. Lo de la chiquillería, a veces da que pensar. Y si fuera que en la evolución humana se diera mas importancia ... (ver texto completo)