Ganas de divertirse no le faltan a nadie; cada uno lo hace a su manera y ninguna es mejor que otra, sólo distinta.
Al Tercer Mundo, le hacen falta muchas cosas. Ellos, además de sus carencias y penurias, tienen sus propias celebraciones; probablemente, son, en ese sentido, más
felices porque no aspiran a bienes materiales por los que los del Primer Mundo nos "perdemos".
Así que, eso de que "ya quisiera el Tercer Mundo..."
Antes que
fiestas, necesitan muchas otras cosas que podríamos darles
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