Soy un asiduo visitante de
Falces ya que voy allí todos los
veranos, y creo que nadie puede decir nada negativo de una localidad donde la simpatía, la alegría y la afectividad marcan el comportamiento de las personas del
pueblo, no sólo con los del lugar sino también con los "forasteros".
Por todo esto, gracias por vuestra amabilidad y generosidad con los que vamos de fuera a compartir vuestras
fiestas, ¡nos vemos en las fiestas de agosto!, ¡en el encierro del
Pilón!