Es sin duda el paso más valioso y más bello de los que desfilan en
la ñora. Realizado por un discípulo del reconocidisimo
escultor Francisco Salzillo, su parecido con el paso que desfila Viernes
Santo por la mañana en
Murcia es evidente, a excepción de una capa que aparece en una
esquina en el paso de Salzillo y que este colocó ahí para nivelar el peso del trono.