Recuerdo que en la década de los cuarenta, los piojos nos comían y mi pobre madre me espulgaba haciendo escabechina de tales parásitos. De élla aprendí que, no sólo hay que matar al piojo sino que también a la liendre culpable de los futuros piojos... ¿Como es posible que, con lo malísimo que fue Franco, y la cantidad de gente que mató, dejara tantos rojelios vivos? Si efectivamente era un matarife, no se comprende que no acabara con el Rojo, Rojazo, Rojito y coloradito... Vamos que después de fascista también debería ser tontista...
"Rascayú". ... (ver texto completo)
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