Al pueblo, dueño del poder nacional, habría que preguntarle siempre sobre aquello que repercuta de una manera directa y brutal en su propio desarrollo y bienestar.Hay que respetar la decisión del pueblo suizo, aunque no comparta su opinión.Pero es su decisión.La envidia que me entra es que aquí, en nuestra bendita españa, ni aceptamos los resultados de otras elecciones democráticas ni podemos votar aquello que, en un momento dado, nos afecta en la vida cotidiana.Quisiera votar si quiero o no un rey ... (ver texto completo)