Si quien nos representa no se muestra digno de nuestra confianza, pues nos desencanta o nos desmoraliza y como consecuencia, dejamos de darle nuestra confianza y claro, nuestro voto. Habiendo nacido, crecido y vivido entre filas populares, he visto mi confianza defraudada hasta límites de bochorno. Nunca hubiera esperado ver a líderes populares afanados en una campaña de acoso tan incalificable, haciendo uso de todo tipo de vejaciones e insultos al gobierno, que a tantos nos han hecho avergonzar. Ni era de esperar un uso permanente del terrorismo como motor de su campaña de desprestigio dirigida al gobierno actual. Eso ha dado relevancia a la banda criminal, dia a día en voz de los populares. Creo que el gobierno nos ha dado una lección de ética y buen hacer como respuesta a tanta mentira flagrante. Además de canalla es una actitud absurda, ya que nadie, ni nosotros, nos creemos sus mentiras, tan evidentes son que si no fuera tan lamentable, sería patético. Es necesario que la política esté en manos de personas dignas y hoy los populares han demostrado que para lograr volver al poder, les vale todo. Todos sabemos, aunque duela a la derecha, que el gobierno no ha cedido nada, que nadie ha vendido Navarra a nadie, que Rajoy se ha negado sistematicamente a ser leal, para mas tarde decir que le aíslan. Se autoaisló como parte de su estrategia de desgaste al gobierno. Como ahora se presta a colaborar por su propio interes electoralista. Las hechos han desfilado delante de nuestro ojos. El que quiera no ver, alla él. Yo no votaré a los populares. Quiero gobernantes honestos, de fiar, que no mientan ni insulten. Que no me avergüencen. Y quien lea este y cualesquiera otro escrito de los que se insertan en este espacio, y esté o no de acuerdo con su contenido, a ver si puede conseguir que su respuesta no sea ofensiva. ¡No al insulto! Venga de donde venga, que ya somos mayorcitos.
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