Resulta enternecedor ver tan nervioso al PSOE. Realmente, tienen muchos motivos para estarlo:
El proceso de pago a ETA por los servicios prestados sigue adelante, porque ETA no está dispuesta a retrasar el cobro hasta después de unas nuevas elecciones generales, en las que vaya usted a saber lo que saldría
Como aún no han conseguido acabar con el estado de derecho, los jueces les han salido respondones, y les han fastidiado uno de los pagos que ETA reclama: la excarcelación del asesino múltiple De Juana
No sólo eso, sino que otra instancia judicial (el Tribunal Constitucional) acaba de mandar a ETA un mensaje muy claro sobre el futuro que puede esperarle al Estatuto Catalán, con lo que la banda asesina acaba de comprobar que otro de los cheques con los que se le había pagado no tiene fondos
Han perdido el apoyo de la calle y, lo que es peor, se ha visualizado claramente esa pérdida de apoyo, lo que les deja todavía más en evidencia ante la ciudadanía de cara a cada paso que den; el coste electoral va a ser insoportable, y ese coste lo pagarán los cargos medios del partido en las próximas municipales
Y, para colmo, se aproxima el juicio del 11-M, lo que traerá consigo el que todos los españoles puedan comprobar, en vivo y en directo, quién mintió y por qué
El castillo de naipes se cae y el tiempo se les acaba. Todo lo que oyen es un inmenso tic-tac. Y todo lo que en apariencia habían conseguido se disuelve como un espejismo. No les queda otro remedio que apretar el acelerador, que nombrar bermejos como ministros, que seguir insultando al PP y a las víctimas, que tender puentes rápidos e inestables hacia el mundillo de ETA, que tratar de presionar a todo lo que se mueva.
Pero ya nada les sirve. Tienen prisa y están cometiendo errores. Han perdido la partida y empiezan a ser conscientes de ello. Por eso van a volverse peligrosos: porque han perdido el juicio al verse sin salida. Están acorralados y ha llegado la hora de que todo el mundo se retrate para la posteridad. Viviremos momentos muy intensos.
Y lo más gracioso es que, en realidad, sí que existe una salida. Déjame que te la cuente, Zapatero, para que veas que no somos tan malos: aunque te extrañe, todavía quedan países con los que no tenemos tratado de extradición.
PIO...PIO...
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