Las palabras de Aznar sobre la velocidad a que se debe conducir, o el vino que se debe beber, así como que nadie conduzca por él, creo que están hechas después de que hubiera adorado muy devota e itensamente al dios Baco.
Pero lo que no creo, es que haya que responsabilizarlo de todas las muertes que hay en
carretera debido al exceso de alcohol.
Aunque como estamos en un país democrático, -bueno, según qué zona- podemos manifestar lo que queramos dentro de unos límites.
C. Del M.