Escasa participación, gestos de despiste, pocas consignas –ninguna contra ETA- y ambiente de perplejidad y desconfianza. Sólo los pequeños grupos de ecuatorianos y los simpáticos marxistas de Unidad Comunista de
España lo tenían claro: ellos iban por libre. Si esto es todo lo que el PSOE es capaz de movilizar un sábado por la tarde con
cielo despejado y a 15 grados en pleno
invierno, ZP tiene motivos de sobra para pedir ración doble de ansiolítico. No está solo. Casi...
Ni en la cantidad ni en
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