Anoche vi un trozo de un debate en Telemadrid sobre los casos de Alcorcón, De Juana y algún otro. Casi el único que habló con claridad fue Ignacio Villa, replicando al fanatismo progre de una señora cuyo nombre no recuerdo ahora. Y Carmen Gurruchaga, con una risa más expresiva que cien argumentos ante otro comentario de la fanática. Otro progre salió escandalizándose de que Jiménez Losantos señalase que, ante la deserción del gobierno de sus más elementales obligaciones, los ciudadanos tienen derecho a armarse para proteger su vida y su libertad. Para aquellos fanáticos, los etarras tienen derecho a todo tipo de concesiones, a extorsionar y asesinar, a atenuaciones de condena, a chantajear al estado, al diálogo que se niega a las víctimas… y quienes protestan son “fascistas”. Cada paso que da este gobierno en alianza infame con los asesinos y los separatistas es, entre otras cosas, un ataque a la paz, a los fundamentos mismos de la paz.
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