FJ
Vuelvo de Castilla. Me he encontrado con gente que hacía mucho que no veía. El tiempo no perdona, mi nena. ¡Cuánta soledad hay en las personas! Muchos llegaremos al final como niños pervertidos. Castigados con los brazos en cruz y de cara a la pared. De mis manos se escapa lo más importante. El olvido se encarga de hacer esta vida más llevadera. Y no creas, mi nena, soy feliz. Sé que hay algo en mí que no renuncia a la ilusión; que me obliga a ser dichoso. He acariciado mucho sin que que se dieran ... (ver texto completo)
Vuelvo de Castilla. Me he encontrado con gente que hacía mucho que no veía. El tiempo no perdona, mi nena. ¡Cuánta soledad hay en las personas! Muchos llegaremos al final como niños pervertidos. Castigados con los brazos en cruz y de cara a la pared. De mis manos se escapa lo más importante. El olvido se encarga de hacer esta vida más llevadera. Y no creas, mi nena, soy feliz. Sé que hay algo en mí que no renuncia a la ilusión; que me obliga a ser dichoso. He acariciado mucho sin que que se dieran ... (ver texto completo)