Hoy iré, como todos los 11 de cada mes, a concentrarme con los peones negros. Para quien no los conoce, resulta extrañísima la experiencia de ver a ese grupo de personas tan heterogéneo: amas de casa en la cincuentena, parejas que militaban hace treinta años en el antifranquismo y ahora vuelven a la trinchera, profesionales liberales reconvertidos en investigadores, estudiantes que parecen extraídos de una manifestación antiglobalización, militares jubilados, furibundos defensores del PP, militantes ... (ver texto completo)