Los atentados del 11-M propiciaron la victoria electoral del PSOE. No hay duda. El terror cumplió su fin: acongojar para conseguir sus objetivos. Los españoles quisieron "paz", una "paz" que, como eslogan, ha servido a Zapatero para cambiar los ejes sobre los que giraba la política española.
Sobre esa "paz" se cambió la política exterior. Muchos españoles creyeron durante aquellos días de marzo que había que cambiar de bando para evitar otro atentado como el del 11-M. Mientras, oían gritar: "¡Las bombas de Bagdad estallan en Madrid!". Y votaron al PSOE. Del desprecio a Estados Unidos se pasó a la retirada de las tropas en Irak, incumpliendo así con el acuerdo internacional al que España había llegado. En su lugar se estableció la iraní "alianza de civilizaciones", cuya contradictio in terminis es tan profunda como su falta de sentido. Porque esta alianza se traducía, en términos de "paz", en confirmar las "razones" sociales y económicas del terrorismo islamista, en añadirse al coro de denunciantes del Gran Satán yanqui, en criticar a Israel y ponerse el pañuelo palestino. LD. ... (ver texto completo)
Sobre esa "paz" se cambió la política exterior. Muchos españoles creyeron durante aquellos días de marzo que había que cambiar de bando para evitar otro atentado como el del 11-M. Mientras, oían gritar: "¡Las bombas de Bagdad estallan en Madrid!". Y votaron al PSOE. Del desprecio a Estados Unidos se pasó a la retirada de las tropas en Irak, incumpliendo así con el acuerdo internacional al que España había llegado. En su lugar se estableció la iraní "alianza de civilizaciones", cuya contradictio in terminis es tan profunda como su falta de sentido. Porque esta alianza se traducía, en términos de "paz", en confirmar las "razones" sociales y económicas del terrorismo islamista, en añadirse al coro de denunciantes del Gran Satán yanqui, en criticar a Israel y ponerse el pañuelo palestino. LD. ... (ver texto completo)