No hay
monumentos que ver, pero todas las
casas estaban abiertas, hace algún tiempo, a las gentes der buena voluntad que les visitaban.
La Puebla es muy acogedor;aquí no había
restaurantes, pero nadie se quedaba sin
comer.Aquí no había
alojamientos, pero siempre había una cama para dormir.En
casa de cada serrano de la Puebla teníamos un lugar, y el
pan, y la sal de la
amistad.El visitante aprenderá muchas cosas hermosas y profundas hablando con sus gentes.A lo nejor carecen de muchos conocimientos,
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