4ª PAGINA Puede que por el año cincuenta y siete, la Empresa de Rufino, estrenó dos autocares. ¡Qué sensación produjo aquello...! Eran “chatos”. Parecía que no tenían motor, lo llevaban dentro de la carrocería, y eran el doble de largos, por lo menos, que los rechonchos anteriores. La gente salía a verlos, y algunos, los más listos, medían con pasos su longitud: ¡Diecisiete pasos...!.
Es que “el coche de línea” era vital para la vida de los pueblos que, como el nuestro, ... (ver texto completo)
Es que “el coche de línea” era vital para la vida de los pueblos que, como el nuestro, ... (ver texto completo)