Los libros infantiles mantienen vivo el sentido de nacionalidad; pero también mantienen el sentimiento de humanidad”.
Describen con amor el suelo nativo, pero también describen tierras lejanas, donde viven hermanos desconocidos. Cada país da y cada país recibe; se establece el intercambio y así acontece que, en nuestros primeros años, en nuestros más sensibles años, nace “la República Universal de los niños”.
De igual manera podemos afirmar que los hombres de letras, los grandes filósofos, investigadores
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